Monthly Archives: mayo 2008

Tener Fe en Dios

24 mayo 2008

Que es Fe? La Palabra de Dios nos dice:

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1

Muchas veces hemos escuchado a alguien decir: “Yo tengo fe de que Dios me va a ayudar a montar este negocio que Él sabe que necesito para poder vivir bien y cubrir mis necesidades”. Pero cuando somos bendecidos con el negocio, empezamos a hacer las cosas de manera incorrecta, no damos facturas porque el negocio está empezando y los impuestos son muy altos, no cancelamos puntualmente a nuestros proveedores, explotamos a nuestros empleados, etc, etc.

O bien Dios nos bendice con un dinero extra para salir de deuda, hacemos algo totalmente distinto con ese dinero, nos compramos un carro, gastamos en lujos innecesarios, etc. En ambos casos despues cuando las deudas nos agobian o el negocio fracasa, entonces recurrimos nuevamente a Dios para pedirle nuevamente “un milagrito”.

Como hijos de Dios cometemos el error de forzar a Dios a que nos haga un favorcito, a que cumpla con nuestros deseos personales o que simplemente nos cumpla un capricho.

Tener fe en Dios es un acto de obediencia total, es decir, poner ante sus pies todos nuestros sueños, proyectos, metas y anhelos a cambio de que SU voluntad se cumpla en nosotros.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4

Tener fe en Dios y en lo que puede hacer en nosotros nos indica que debemos dejar a un lado nuestra voluntad, es estar convencidos que para recibir las cosas, tenemos que hacer las cosas de manera correcta, dejandonos guiar por SU voluntad.

Tener fe en Dios es demostrar que nuestra fe no se basa en sentimientos o emocionalismos sino en decisiones firmes y que somos capaces de dejar todo a un lado para llegar a ver con nuestros ojos, sus promesas cumplidas.

Que Dios les continue bendiciendo…

¿Dios le habla a la gente?

23 mayo 2008

Yo sí lo creo y también creo que lo hace de diferentes formas y a este respecto recuerdo una narración que llegó a mí por Internet y que dice así:

Eran cerca de las diez de la noche cuando el joven comenzó a conducir su automóvil de regreso a casa. Sentado en su coche, se detuvo un momento a orar: “Dios, si en realidad Tú le hablas a la gente, háblame, voy a escucharte, voy a hacer mi mejor esfuerzo para obedecerte”. Iba manejando calle abajo por su pueblo cuando sintió: “detente y compra un galón de leche.”

Se golpeó la cabeza con la mano y dijo: -”¿Señor, eres Tú?” No recibió respuesta, así que siguió su regreso a casa. Pero de nuevo sintió: “compra el galón de leche”. El joven recordó acerca de Samuel, cómo no reconoció la voz de Dios, y cómo el joven Samuel corrió hacia Eli. -”Muy bien Dios, en caso de que seas Tú, voy a comprar la leche.” El no quería parecer duro si esto era un test de obediencia. Pensó que de todas formas podría usar la leche. Se detuvo, compró el galón de leche y reinició su regreso a casa. Iba pasando por una avenida cuando de nuevo sintió la urgencia: “da vuelta en esta calle”. “Esto es una locura” -pensó- y pasó de largo la intersección. Una vez más, sintió la necesidad de volver a esa calle.

En la siguiente intersección dio la vuelta y regresó hasta a la avenida. Riéndose murmuró: “De acuerdo Dios, lo haré” De nuevo sintió algo: “Ve y dale la leche a la gente de la casa que está cruzando la calle”. El joven miró la casa. Estaba oscura. Se veía que sus dueños habían salido o estaban durmiendo. Abrió la puerta de su coche y entró de nuevo en él. “Dios, esto es insano, esta gente está durmiendo y yo estoy aquí haciendo una locura y luciendo como un estúpido.” Pero otra vez sintió la necesidad de ir y entregarles la leche.

Finalmente abrió la puerta de su coche y dijo -”Está bien Dios, si éste eres Tú, voy a ir hasta la puerta y voy a darles la leche, si me haces quedar como un loco, está bien, seré obediente, supongo que eso me servirá de algo, pero si ellos no contestan a la puerta, me iré de aquí.” El joven cruzó la calle y tocó el timbre. Escuchó algunos ruidos adentro, y oyó una voz de hombre: -¿Quién es usted? ¿Qué quiere? La puerta se abrió antes que el joven tuviera tiempo de marcharse.

El hombre estaba parado ahí en ropa de descansar. Parecía como si recién hubiese salido de la cama. Su rostro lucía raro, y no se veía muy contento por el extraño que estaba parado frente a su puerta. -”¿Qué es esto? “El joven le ofreció el galón de leche. “Aquí, traje esto para usted”. El hombre miró la leche y se fue adentro diciendo algo en otro idioma, entonces desde adentro, vino una mujer, tomó la leche y se la llevó a la cocina. El hombre la había seguido cargando un bebé. El bebé estaba llorando.

Había lágrimas corriendo por el rostro del hombre, que comenzó a hablar llorando:

“Estábamos orando, tuvimos grandes gastos este mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos nada de leche para el bebé. Sólo le estaba pidiendo a Dios que me mostrara cómo conseguir algo de leche para mi bebé.” Su esposa dijo desde la cocina: -”Yo le pedí que enviara un ángel o algo… ¿es usted un ángel?” El joven buscó en su billetera, sacó todo el dinero que tenía y lo puso en la mano del hombre. Se dio la vuelta y caminó hacia su auto sin mirar atrás. Ahora él sabía cómo Dios nos habla y atiende las oraciones.

Dios continua hablandonos siempre, solo que entre el “ruido” del mundo no escuchamos su voz, pero si miramos atentamente y prestamos nuestros oidos a escucharle, seguramente podremos reconocer su voz, y hacer SU voluntad.

Dios les bendiga todos los dias de su vida…

En los montes, en los valles. (Marcos Witt)

22 mayo 2008

En los Montes, en los Valles.
Dios es Bueno
Marcos Witt

Dios honra la obediencia hacia Él

22 mayo 2008

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. Filipenses 4:9.

¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y victimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios. 1 de Samuel 15:22.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mateo 7:24.

No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de é1. 1 de Juan 3:22.

Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas. 1 de Reyes 2:3.

Nuestra mirada en los cielos

22 mayo 2008

 

Hebreos 12:2 dice: puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

¿Has visto alguna vez a Dios con tus ojos? La Biblia dice que nadie ha visto a Dios (1 Pedro 1:8). Esto da pie a uno de los mas fundamentales principios que todo cristiano debe seguir: caminar por fe y no por vista (2 Corintios 5:7).

A lo largo de todas las escrituras, se nos insta a caminar por fe, creyéndole a Dios, teniendo cuidado de discernir todo de lo que nos rodea. Sin embargo, un viejo truco de enemigo es engañarnos a través de lo que ven nuestros ojos. “No todo lo que brilla es oro”, es un dicho común; la misma Biblia dice que Satanás se viste como ángel de luz (2 Corintios 11:14).

Nuestras decisiones, no pueden basarse solamente por lo que ven nuestros ojos. ¿Cuántas veces hemos sido engañados por seguir lo que le gusta a nuestros ojos? Vivimos en tiempos peligrosos, y necesitamos ser cada vez más prudentes, no dejándonos llevar por lo que nuestros ojos desean.

Si dejamos de ver las cosas terrenales entonces nos sucederá como Esteban quien cuando alzó sus ojos vio la gloria de Dios, amado hermano si quieres ver la gloria de Dios no cedas ante las tentaciones del enemigo, no veas los defectos de los demás, no caigas en la tentación de ver inmoralidades, de hacer malos negocios o engaños, levanta tus ojos al cielo, fija tu mirada en Jesús y veras la gloria de Dios en tu vida, y nada te apartará de la bendición de Dios.

Dios te bendiga…

¿Afanado, Preocupado?

22 mayo 2008

 

La preocupación por el afan diario, los problemas comunes y el mismo ritmo de vida nos roban la paz. Generalmente la inquietud se vuelca hacia acontecimientos que ni siquiera sabemos si ocurrirán. La búsqueda de respuestas a interrogantes como, ¿qué comeremos? O, ¿qué vestiremos?, nos desvían de la perspectiva de caminar con Dios. El Señor Jesús insiste en la importancia de volver la mirada al reino de Dios al permitir que gobierne sobre nuestro ser. Solo de esta manera desarrollaremos confianza en su ayuda, provisión y poder para llevarnos donde El quiere.

“Por tanto os digo: No afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta, ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o que beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Busca a cada día su propio mal” Mateo 6:25-34.

Cuando depositamos nuestra confianza en Dios, dejamos de lado las preocupaciones que nos roban la paz. Es necesario que el cristiano, para honrar su condición de fe en Jesús el Señor, comience a depositar en Dios la certeza de que proveerá todo cuanto necesita.

Confiar en el Señor es asumir que no solamente El tiene poder y cuidado de los detalles en apariencia mínimos, sino que vela y desea atender nuestras necesidades ya que significamos mucho para El. Cuando confiamos en Aquél que todo lo puede, reinvertimos las prioridades: nos ocupamos de buscarle y andar en Su voluntad.

Dios les continue bendiciendo…

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