Las Manos

Alguna vez te has preguntado para que te sirven tus manos? En algún momento te has puesto a verlas bien y pensar que sería tu vida sin ellas? Sabías que las manos son las únicas dos herramientas que Dios nos dio para vivir la vida?

Con las manos no solo hacemos muebles de madera, escribimos en un teclado, comemos, escribimos, nos agarramos para no caernos, damos y recibimos, abrazamos a los que amamos, sostenemos a un amigo o alzamos a nuestros hijos. Las manos son mucho más que eso, son fuente de vida o de muerte; son puertas que usamos a diario.

Con nuestras manos escribimos nuestro futuro, porque la mano del negligente empobrece mientras que la del diligente enriquece. La mano del que siempre da a los demás, siempre tiene. Las manos que dan amor incondicional a amados y a enemigos, son recordadas aunque ya no estén con vida. Las manos que no se miden en darle al Señor sus ofrendas, nunca verán miseria. Las manos que corrigen y guían por el buen camino a otros, son llenas de fuerza cada día. Las manos que son levantas delante del Dios por ayuda, nunca serán defraudadas y recibirán más de lo que piden.

Cada vez que uses tus manos recuerda lo que significan. Puedes que las uses para edificar tu vida y la de otros, o bien, para pecar. Por eso, recuerda lo que en verdad son delante de Dios; aunque aparentemente sean solo huesos, músculos y carne.

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