Monthly Archives: noviembre 2008

El genio

26 noviembre 2008

Suele pasar en las películas, que un sujeto va caminando por la arena y de pronto se encuentra con una lámpara dorada. La limpia y de pronto sale un genio que le concederá al amo tres deseos..  el primero por lo general, es todo el dinero del mundo, el segundo es un cuerpo espectacular para atraer a todas las chicas del mundo y el tercero una buena salud para disfrutar los dos anteriores…

¡Que fácil sería con un genio!, imagínate lo que podrías hacer, lo que podrías pedir. Pero lo mejor de todo es que sería “instantáneo”. Sin ningún esfuerzo, sin ningún trabajo. No habría que vivir ningún proceso de formación, no habrían días de enseñanza de cómo administrar bien las cosas, no habrían experiencias ni vivencias que maduran nuestro carácter… realmente que fácil sería la vida así…

Cuando conocemos a Dios creemos que Él trabaja así.. instantáneo. ¡Señor necesito esto ya!, “¡Señor quiero que me quites esto ya!, ¿No me escuchas?”… “Quiero conocerte mejor, quiero vivir una vida diferente pero que sea ya”.. “quiero ya, el dinero que realmente necesito”…

Aunque Dios NUNCA llega antes, ni llega después, siempre llega en el momento justo y preciso. Nuestro Padre Celestial tiene una forma muy particular de actuar, y por lo general no tiene que ver nada con nuestro reloj, ni calendario. Él no planea sus proyectos con nuestro tiempo, sino Él hace las cosas a su tiempo… para Él todo tiene su proceso…

¿Porqué?, porque Dios siempre tiene un propósito con cada cosa que hace. Él sabe bien que nos conviene y que no, y cuando nos apresuramos porque queremos las cosas ya… fallamos y tenemos que retroceder al lugar donde debimos haber esperado…

No te apures, espera y confía en Él…. Él sabe muy bien lo que hace.. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora..” Eclesiastés 3:1.

No estás sola…

14 noviembre 2008

Hija mía, hoy he decidido escribirte unas palabras para decirte lo importante que eres para mi.  Quiero que sepas que eres la niña de mis ojos y que todo el día paso mirándote en silencio.  Contemplo tus brazos como trabajan y como te esfuerzas para sacar adelante las responsabilidades que te he puesto en tus manos. Veo como tratas de hacer las cosas de la mejor manera y siempre esperas que YO de el toque final.

Gracias hija, por confiar en mí y en mi Poder. Gracias, porque no hay muchas como tu que creen en mis Palabras y esperan ese milagro que vienen en cualquier momento.

Amada mía, hoy quiero que te grabes en tu corazón, que nunca has estado sola y que las fuerzas que has sentido, son las que yo te he dado para que siguas adelante; porque yo siempre seré tu Papá y tu nombre lo recuerdo cada mañana…

Te amo hija mía.

Con Amor, tu Padre Celestial.

Esfuerzate y se valiente, no temas ni desmayes

6 noviembre 2008

Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca. A propósito, la únicas personas que se desaniman son aquellas que luhan por algo grande. El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos q saben lo que quieren.

“Mira que te mando que te esfuerces  y seas  valiente; no temas ni desmayes. Porque Jehová tu Dios estará contigo  en dondequiera que vayas” Josué 1:7

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

En el libro de Josue, cuando el pueblo de Israel se preparaba para la conquista de Canaan, y entrar en la tierra prometida, Dios le promete a Josuè que nunca lo desamparará y requiere de él de dos virtudes indispensables, el esfuerzo y la valentía. Dios no ha cambiado hoy y requiere que sus hijos nos mantengamos en pie de lucha frente a las adversidades.

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. La gente que triunfa nunca mira atrás. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es el esfuerzo extra. Los hombres y mujeres de éxito son aquellos que hacen las cosas que la gente ordinaria no desea hacer.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

Ser valiente no significa  ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.” Salmos 46:2

No desmayes. Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas: levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31.

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desanimo cortar en dos los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimentan  nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desanimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón.