Monthly Archives: marzo 2009

La carreta vacia

17 marzo 2009

Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

“Caminaba con mi padre cuando el se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?

Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:  “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”. La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que  tienen es dinero. Y nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo.”

El vivir disfrutando la compañía de los demás, es muy importante para nuestro desarrollo como seres humanos. Aprendamos día a día a convivir con los demás, aprendiendo de todos lo mejor.

“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” 1 Juan 4:12.

Tomado de Pancito Fresco

Días de Samuel

11 marzo 2009
Samuel David

Samuel David

Siempre cada nacimiento, cada vida nueva trae bendiciones de nuestro Señor sobre esos padres además de la alegria a los familiares. En dias pasados, llegaron dos nuevos miembros a nuestra familia, uno por el lado de mi esposa y otro por mi lado, dos nuevos sobrinos; los cuales por casualidad fueron llamados con el nombre de Samuel.

Pero lo curioso tambien es que desde hace algún tiempo he observado que varios conocidos también han llamado a sus hijos de la misma manera “Samuel” (en hebreo significa: “Aquel que escucha a Dios“). Y creyendo siempre por FE que todo lo que ocurre, ocurre con un propósito de Dios; he llegado a sentir que Dios está moviendo y preparando a toda una generación (a nuestros hijos) para escucharle a Él; que estos niños en su momento volverán su rostro a Dios y buscarán más de Él.

En estos tiempos, donde el nombre de Dios es tomado cada vez más en vano, donde proliferan nuevas religiones y creencias que en vez de acercarnos a Dios, nos alejan de él, siempre con el ofrecimiento de soluciones rapidas a nuestros problemas y no de un genuino acercamiento a Dios y de una obediencia a Él. Tiempos donde nos ‘enseñan’ que debemos pagar algo a cambio de una bendición o redención de nuestros pecados o problemas y donde el progreso, el ritmo de vida nos impone cada vez estar menos atentos a la voz de Dios y a escucharle, donde cada vez buscamos menos a Dios y mas la ayuda de brujos, idolos, adivinos, horoscopos, angeles, iluminados, etc.

Samuel Alexander

Samuel Alexander

Dios desea que tengamos una relación real, con significado, compartiendo todos los pensamientos y sentimientos, y aprendiendo a escucharle y confiar en Él todos los días.  Para tener esta clase de relación, Dios quiere, en primer lugar que oremos de manera humilde y honesta y sobre todo que enseñemos a esta generación de Samueles a orar y a escuchar a Dios cada día.

Él siempre estará esperando que le hablemos y escuchemos para complacernos, para darnos un buen consejo, para ayudarnos a tomar buenas decisiones, para exhortarnos, para darnos fuerzas para seguir adelante, o para solamente guardar silencio y dejar que nuestro corazón le diga, lo agradecidos que estamos con Él…

Que nuestros hijos sean como Samuel (el ultimo juez de Israel), que escuchen la voz de DIos y sean de bendición para sus familias, para nosotros, para su pais ya que marcaran un tiempo en donde renovaremos y buscaremos mas de nuestra relación con Dios.

Clama á mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. — Jeremías 33:3