Monthly Archives: agosto 2010

No me da vergüenza

25 agosto 2010

“No me da vergüenza que sepan que vivo con él, o que soy la amante. Él me da todo lo que necesito y el dinero para ayudar a mi familia para que no pasemos necesidades. A mi mamá no le gusta para nada el asunto porque ella es muy delicada, pero me dice que ya estoy mayorcita para que tome mis decisiones”..

Historias como estas son las que escuchamos todos los días. Personas que le disfrutan la vida fácil, sin esfuerzo, sin compromiso. Personas que esperan que otras las mantengan a cambio del mínimo esfuerzo o de ninguno. Personas que están esperando que otras hagan lo que ellas tienen que hacer.

Actitudes como esas también las llevamos delante del Dios. Esperamos que Él nos resuelva todos nuestros problemas, que nos mantenga y nos haga nuestro trabajo sin que nosotros hagamos nada. No estudiamos para los exámenes, no nos preparamos para la vida, no buscamos trabajo, sino que solamente esperamos que Él nos de y haga todo, como por arte de magia….

Ser un simple amante es aquel que nunca será parte de una familia, que nunca será respetado ni aceptado y que lo único que busca es satisfacer un interés. Dios nunca tendrá amantes, solo hijos; y como hijos obligaciones delante de Él.

¿Quieres que Dios te ayude con tus cosas? ¿Quieres ver Su mano en todo lo que haces? Entonces trabaja duro, esfuérzate, estudia, prepárate para ser un profesional de excelencia y sobre todo, antes de hacer algo consúltaselo a Él… dejemos de ser amantes y seamos sus hijos…

La deslealtad

24 agosto 2010

Al decir deslealtad no me refiero únicamente a la traición que culmina en el adulterio. Sino también a la honra que se deben mutuamente marido y mujer en todos los sentidos, incluso con la mente. Es de mal gusto y deja mucho que desear, cuando esposo o esposa exponen los errores o defectos de su cónyuge ante familiares, amigos y conocidos.

En cuanto al trato con el sexo opuesto, un verdadero esposo cristiano, o una esposa cristiana, no deben permitirse el lujo del coqueteo o la apariencia de no estar comprometidos. En un cambio de trabajo, de vecindario o de amistades, un casado o una casada deben mostrar con orgullo que lo son.

Es una deslealtad cometer el error de ver u oír voluntariamente cosas que van contra el matrimonio, y permanecer callados.

Si se da el caso, como suele suceder con los profesores y maestros que suele haber, según el país, más mujeres que hombres; si un cristiano se ve en esa situación y habla delante de sus compañeras dando honra a su esposa, a ellas no les agradará mucho en el momento, pero para sus adentros admiran a este hombre y lo respetan, a la vez que envidian a su mujer.

Es una deslealtad cometer el error de oír ó ver voluntariamente cosas que van contra el matrimonio, y permanecer callados.

El Padrenuestro dice: “No nos metas, o no nos dejes caer en la tentación”. Cristo dijo esto como modelo de oración, y ésta es una de las tres peticiones con relación a las necesidades humanas. Por desgracia, hemos visto matrimonios cristianos destruidos por la deslealtad. ¿Falló el cristianismo, falló Cristo? No, el hecho de que haya accidentes aéreos, no significa que la aviación sea mala. Para consumar el pecado del adulterio, hay que codiciar primero, llevarlo a la mente, buscar las oportunidades, dejarse llevar por los apetitos y no por el Espíritu, ser infiel al Señor primero, dejar la relación con él, hasta que con la voluntad derretida y la mente cargada de deseos, se rompe el pacto de fidelidad más entrañable e importante que un ser humano hace con otro.

Sabemos que el cine, internet y ciertas revistas, han puesto de moda el amor libre y el adulterio, inclusive en su expresion mas simple, el juego entre dos personas a traves de la red… Como son expertos, juegan con todo tipo de situaciones y casi siempre el adulterio está justificado. Algunas veces es el adulterio doble, que logra diálogos muy sugerentes, y agudos. Han creado el tipo de cónyuge desvergonzado que sabe que le están traicionando y continúa tan normal como si nada sucediera. Dice la Palabra: “No os conforméis a este mundo, sino antes transformaos por la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. No tomar la forma del mundo”.

Sólo el Señor puede transformar para que no volvamos a tomar la forma del mundo.
Pablo dice a su hijo Timoteo: “Huye de los deseos juveniles…”
Alguien dijo: “Que no se sabe hasta qué edad se dan los deseos juveniles”.

El apóstol Santiago dice: “Resistid al diablo y de vosotros huirá”. Y levanta su voz con autoridad para declarar: “Almas. adúlteras, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios”

El adulterio del alma es la infidelidad a Dios, y cuando se es infiel a Dios, esto conlleva una serie de infidelidades siendo la más funesta la del matrimonio. El diablo alimenta la traición. Si has concebido la deslealtad, el diablo te ayudaría. Fue el diablo quien alimentó la deslealtad a Dios de Adán y Eva; fue él quien metió en el corazón de Judas la traición a Jesucristo.

Quiera el Señor que por encima de todas las circunstancias podamos escribir en nuestras vidas, con caracteres luminosos, delante de Dios y de los hombres, la palabra FIEL.

Los Verdaderos Triunfadores

23 agosto 2010

A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce. No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase. A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder. Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón. Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.

Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

El que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene email, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

A veces el triunfador puede ser el carpintero pobre de un lugar ignorado, o una mujer sencilla de pueblo o un niño humilde que nació en un pesebre, porque no había para él lugar en la posada…

“Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias. Haz cosas ordinarias, extraordinariamente bien.”

Es difícil mantener limpia tu vida?

21 agosto 2010

“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Isaías 55:7. “El mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” 1 de Tesalonicenses 5:23.

Mantener limpia nuestra vida, no es un asunto fácil y mucho menos en nuestras fuerzas. Cuantas veces hemos dicho “hoy dejo este mal hábito” y no han pasado dos minutos, cuando nuevamente estamos lamentando una derrota. Desear mantener limpia nuestra mente de malos pensamientos, no es asunto de querer ni de autodisciplina, ni tampoco es asunto de sacrificios o autocastigos.

Si queremos mantener limpia nuestra vida, lo primero que debemos reconocer es que nosotros no podemos solos. Nuestras fuerzas no son lo suficientemente fuertes para mantenernos firmes ante las tentaciones, los “defectos de fábrica” o los malos hábitos que hemos adquirido con el tiempo.

Entonces ¿como hago para limpiar mi vida?, la Palabra de Dios dice que solo es posible a través de Jesús y de su Sangre. Solo Él con su poder puede limpiarnos y reparar los “defectos de fábrica” como el rechazo que sufrimos en el vientre de nuestra madre, porque no nos esperaban…

No perdamos el tiempo probando remedios caseros que el mundo vende, porque no limpian nada, sino que nos ensucian más. No luchemos más con nuestras fuerzas humanas, porque nunca lo lograremos. No dejemos que el tiempo pase creyendo que el tiempo lo cura todo, sino busquemos al que soluciona el problema desde su raíz..

Por cierto, “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” Mateo 5:8. En otras palabras, con mi corazón sucio, nunca veré a Dios.

Sequía en mi corazón

16 agosto 2010

Cuando uno ve las imágenes en la televisión de las sequías en el África, donde las manadas de animales caminan muchos kilómetros buscando agua, y lo que encuentran son pozos de barro determinando la muerte de muchos, recordé algo que he visto y que está pasando hoy en muchos hogares y personas.

Talvez tu seas una de esas personas que tiene su corazón seco, y tu alma está sedienta. Talvez estés gastando la última gota de agua en tu vida y después de esto, lo que queda es echarse a morir.

La sequía puede producirse por muchas razones, pero en el ser humano solo se da por una sola razón y es la separación del hombre con Dios. El hacer las cosas en nuestras fuerzas, el pasar muchos días con la intención de buscar de Dios y no hacerlo, el no perdonar a los demás y a uno mismo, el pecar constantemente y no arrepentirse, el no cambiar radicalmente, el no dejar las malas juntas, el que vive en la mentira o hablar todo con doble sentido; son algunos frutos de un corazón seco.

La Palabra de Dios dice: de la abundancia del corazón habla la boca, pero si el corazón no tiene nada, de que hablamos?? Ahora bien, el pasar por un desierto no es lo mismo que estar en sequía. Un desierto, es aquel momento que Dios utiliza para enseñarnos algo, pero la sequía es falta de Dios y su presencia en nuestra vida.

Si tienes sed, hoy es un buen día para que busques a Dios, porque Él es capaz de enviarte una nube llena de agua, solo para que riegue tu vida. ¡Señor manda tu lluvia y llena mi alma y corazón de ti!!

Una invitación muy especial

4 agosto 2010

Temor Miedo Oracion Confianza en DiosQuizás, cuando éramos niños, nos arrodillábamos junto a nuestra cama y decíamos algunas pequeñas oraciones. Esas oraciones fueron maravillosas y fueron los primeros pasos de fe, pero ¿acaso fue esa la última vez que hablamos con Dios?

La oración no es sólo para los niños. No es un ejercicio para sentirse bien, ni tampoco una cobijita protectora para quienes no pueden cuidarse a sí mismos. La oración es la manera en que le hablamos al Señor; y eso no es cosa de niños.

Dios desea que tengamos una relación real, con significado, compartiendo todos los pensamientos y sentimientos, y aprendiendo a confiar en Él todos los días.

Para tener esta clase de relación, Dios quiere, en primer lugar que oremos de manera humilde y honesta. Necesitamos decirle, que no podemos lograr nada por nosotros mismos y que necesitamos a Jesucristo para hacer lo correcto todos los días. (Romanos 3:23)

Orar es alimentarse, orar es crecer y nutrirse, orar es entablar una relación de amistar con nuestro Padre Celestial.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”
Filipenses 4:6.

Debemos orar todos los días por nosotros mismos y por nuestras peticiones, pero si deseas que te apoyemos, no que hagamos el trabajo por, escribe a oracion@palabrasdevida.org.ve y escribe tus peticiones, porque ¡¡es tiempo de orar!!. (Garantizamos seguridad y confidencialidad en cada una de las cartas recibidas)