Sequía en mi corazón

Cuando uno ve las imágenes en la televisión de las sequías en el África, donde las manadas de animales caminan muchos kilómetros buscando agua, y lo que encuentran son pozos de barro determinando la muerte de muchos, recordé algo que he visto y que está pasando hoy en muchos hogares y personas.

Talvez tu seas una de esas personas que tiene su corazón seco, y tu alma está sedienta. Talvez estés gastando la última gota de agua en tu vida y después de esto, lo que queda es echarse a morir.

La sequía puede producirse por muchas razones, pero en el ser humano solo se da por una sola razón y es la separación del hombre con Dios. El hacer las cosas en nuestras fuerzas, el pasar muchos días con la intención de buscar de Dios y no hacerlo, el no perdonar a los demás y a uno mismo, el pecar constantemente y no arrepentirse, el no cambiar radicalmente, el no dejar las malas juntas, el que vive en la mentira o hablar todo con doble sentido; son algunos frutos de un corazón seco.

La Palabra de Dios dice: de la abundancia del corazón habla la boca, pero si el corazón no tiene nada, de que hablamos?? Ahora bien, el pasar por un desierto no es lo mismo que estar en sequía. Un desierto, es aquel momento que Dios utiliza para enseñarnos algo, pero la sequía es falta de Dios y su presencia en nuestra vida.

Si tienes sed, hoy es un buen día para que busques a Dios, porque Él es capaz de enviarte una nube llena de agua, solo para que riegue tu vida. ¡Señor manda tu lluvia y llena mi alma y corazón de ti!!

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