Monthly Archives: octubre 2010

Dios me hizo así

31 octubre 2010

Si bien es muy cierto, Dios nos hizo con sus propias manos y en eso no hay duda alguna. Pero por alguna razón, cuando tenemos inclinaciones distintas a nuestra naturaleza, nos justificamos con “Dios me hizo así”.

El Señor todo lo hizo perfecto y con un propósito especial, pero por las muchas heridas que hay dentro de nosotros, hemos cambiado esa naturaleza divina, distorsionándola y pretendiendo hacer creer a la gente que Dios nos hizo así.

Se han puesto a pensar lo que seria ver en un naranjal con un árbol que da naranjas sin cáscara, naranjas que no tendrían ninguna protección durante todo su desarrollo y al final serian frutos malos. O ver a  un drogadicto que se engaña a sí mismo diciendo que Dios lo hizo así, junto al alcohólico que cree que su propósito en esta vida es solo tomar y destruir la felicidad de su familia y sus sueños.

La Palabra de Dios dice en 1 de Corintios 6: 9 y 10: “No sabéis que los injustos no heredaran el reino de Dios; no erréis ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredaran el Reino de Dios.”

Aunque nos encontremos llenos de lodo y sucios, Dios tomará nuestra vida con amor –si nosotros lo permitimos- y nos lavará de toda culpa y pecado. En 1 de Corintios 6:11 dice: “Y esto erais algunos; Mas ya has sido lavados, ya habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Hoy es un buen día para reconocer nuestra verdadera naturaleza y regresar a los brazos de nuestro Papá celestial…. piénsalo!

Confianza en Dios

10 octubre 2010

Salmo 143:8 “Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma”.

Durante los últimos años, los cristianos hemos dado poca importancia a los momentos a solas con Dios. Ese precioso tiempo del que nos habla el salmista en el que Dios nos muestra su gran amor y nos señala el camino que debemos seguir.

Esta Escritura nos muestra que hemos de hacer dos cosas fundamentales:

Primero, poner nuestra confianza en Dios para que el nos haga saber de su gran amor. Cada día debemos de tomar tiempo para estar a solas con el Señor y poner nuestra confianza en Él. Ser cristiano es un asunto de decidir confiar en Dios todos y cada uno de los días de nuestra vida. Al hacerlo, Jesús nos hace saber de su gran amor. ¡Nadie nunca nos amará, como el nos ha amado! “Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos”. Juan 15:13.

Lo segundo que nos dice este pasaje, es que debemos de elevar nuestra alma al Señor para que Él nos muestre el camino que debemos seguir.

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos. Salmo 32:8.

Elevar nuestra alma al Señor suena un poco místico. Lo que David está expresando es el deseo de presentar su corazón al Señor para que Él lo transforme y así hacer Su voluntad. Por lo general nos presentamos a Dios para que nos ayude a caminar por el camino que nosotros queremos andar, por las sendas que llevan a satisfacer nuestro corazón.

Pidamos al Señor cada mañana, que nos señale el camino que debemos seguir, porque a Él hemos elevado nuestro corazón.