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El padre irresponsable

10 noviembre 2011

Dentro de las características más notables un padre irresponsable tenemos las siguientes: no cumple con las obligaciones del hogar como llevar el alimento, pagar los servicios públicos, dar estabilidad emocional a su esposa e hijos, no dedicar tiempo a su familia, trabajar en exceso o dedicarse al “ocio” permanentemente, dedicar su vida a vicios e ignorar a los demás, gastar más de lo que se tiene y pasar largas noches pegado a la TV, mientras su esposa se dedica a las tareas del hogar.

Pero de todas estas características, la que ocupa el número uno del “ranking” es dejar las cosas para MAÑANA. El posponer siempre las cosas hacen que seamos irresponsables con nosotros mismos y con nuestro hogar. “A partir de MANAÑA le ayudo a mi esposa en la casa”; “a partir de MAÑANA busco más a Dios”; “a partir de MAÑANA busco trabajo”; “a partir de MAÑANA uso menos la tarjeta de crédito”, “a partir de MAÑANA dejo de comprar “x” y llevo comida a la casa”… “a partir de MAÑANA seré un hombre nuevo… un esposo ejemplar”..

La irresponsabilidad paternal no cabe dentro de las cualidades que un padre tiene que tener en su vida. La irresponsabilidad lo único que trae es dolor y problemas porque es pecado. ¿Y porqué es pecado?, porque si sabemos que es incorrecto el ser irresponsable y no hacemos nada para quitar eso de nuestra vida, entonces pecamos. Por eso la paternidad irresponsable, no tiene que ver nada con Dios.

“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5.

Enseñame Señor

10 noviembre 2011

Nosotros a lo largo de nuestra vida estamos buscando dirección y preguntándonos si las decisiones que tomamos son las correctas. David oraba de esta manera al Señor para que le enseñara y poder conducirse con fidelidad:

Enséñame, Jehová, tu camino, y caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. Salmo 86:11

La infidelidad o caminar en la mentira es una muestra de un carácter pobre. El mundo nos ha enseñado a formar nuestro carácter a partir de nuestras emociones y no a partir del conocimiento de Dios a través de su Palabra. Las emociones cambian, son temporales, pero la Palabra de Dios sabemos que permanece inalterable.

Las emociones son importantes y nos permiten disfrutar de nuestra relación con Dios y los demás. Pero no son un fundamento sólido para conducirnos con fidelidad a Dios, y a las personas con quien nos relacionamos. De ahí que David escribe:

Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día. Salmo 1:1-2

Solamente podemos caminar en la verdad de Dios y llevar una vida recta, fiel y prospera si llegamos a entender correctamente la voluntad de Dios por medio de su palabra y el propósito de Dios en nuestras vidas. Solo de esa manera (caminando en su verdad y siguiendo su voluntad) podremos ver cumplidas en nuestra vida sus promesas.

También tenemos que ser personas integras de corazón, firmes, que temamos SU nombre. Ser personas de una sola cara, transparentes, que sin importar las circunstancias o el lugar que nos rodean, debemos conducirnos siempre de la misma manera. Haciendo todo para agradar a Dios y no a los hombres.

La instrucción, y la integridad de corazón que Dios nos da nos llevan a la fidelidad y al temor de Dios. Esto es carácter cristiano. Como decía D. L. Moody: Carácter es lo que eres en la oscuridad. Cuando nadie te está viendo. El comediante Will Rogers lo pone de esta otra manera: Integridad es vivir de manera que no te importe venderle tu Lora al chismoso del pueblo.

Dios te bendiga…