Crecimiento Espiritual

¿Con qué limpiará el joven su camino?

19 abril 2011

Una vez un hombre llamado David escribió “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos, para guardar tus estatutos! (Salmo 119:5.)

Muchas veces creemos que debemos estar bien para buscarle o entregar nuestra vida completamente al Él, por temor a ser rechazados o avergonzados, por el estado de nuestra vida. Luchamos todos los días, por arreglar algo de nuestro interior, y lo que logramos es coleccionar fracasos día tras día; pero cada vez con menos fuerza, por que ya no la tenemos…

¿Cuando traes a un zapatero un zapato, cuando está sin estrenar o cuando está roto, sin tapas, y deforme?. ¿Que harías tu si fueras un zapatero y te traen un zapato nuevo?, no tendrías que hacer nada, no tendrías trabajo. Pero si te traen un zapato que da lastima, tendrías trabajo, y sería un honor ver ese zapato tomando forma nuevamente. No te importaría lo roto, mal oliente, ni usado que esté, solamente que necesita ser reparado.

Así es con el Señor, a Él no le importa tu condición, Él ve el trabajo que tiene que hacer en tí. No importa el estado en que te encuentres, HOY hay oportunidad para ti, solo trae ante su Presencia tu Corazón, y permite que Él lo repare como debe ser; no como tu quieres y en la forma que tu decides; sino como Él ya lo determinó. ¿Cómo hacer esto? A SOLAS CON ÉL, búscale aunque no tengas nada que decir, escoge tu el momento y se sincero con Él.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? CON GUARDAR SU PALABRA” Salmo:119:9

Así, se adquiriere Sabiduría

15 abril 2011

En las pruebas y los problemas, el valor real que obtenemos es la sabiduría.

Sabiduría para actuar correctamente, tomando en cuenta cada aspecto que hemos aprendido en medio de las situaciones adversas. Las pruebas y problemas nos dan la oportunidad de ver el poder del Dios durante los tiempos difíciles por medio de milagros que solo provienen de Él.

Si entendemos que las situaciones difíciles son para demostrarnos que no podemos vivir separados de Él, podremos vivir una vida cristiana de éxito.

Ahora bien, ¿cómo entender correctamente las pruebas y los problemas y actuar con sabiduría? Aquí te damos diez formas correctas para actuar:

  1. Estar convencido de que Dios está en control del tiempo y la intensidad de nuestras pruebas.
  2. Darnos cuenta de que Dios tiene un propósito específico en cada prueba.
  3. Entender que cada prueba está diseñada para llenar una necesidad específica que Dios ve en nuestras vidas.
  4. Aceptar que cada prueba va a tener como resultado nuestro propio bien, si respondemos con fe.
  5. Descubrir cómo cada prueba puede fortalecer nuestra fe en el Señor para todo.
  6. Regocijarnos en que cada prueba es una oportunidad para que Dios demuestre Su poder para sostenernos.
  7. Someternos al desarrollo de un carácter semejante al de Cristo que viene como resultado de nuestras pruebas.
  8. Sacar provecho de la utilidad que tienen nuestras pruebas para medir nuestro crecimiento Espiritual.
  9. Debemos estar convencidos de que Dios nos acompaña a través de cada paso de la prueba (Hebreos 13:5) y
  10. Debemos tener fe en que por el Señor, no tan solo sobreviviremos a las adversidades, sino que saldremos con la victoria en nuestras manos.

Realmente hay esperanza?

29 marzo 2011

“Hace varios años un submarino se hundió con toda su tripulación a la altura de la costa atlántica de América del Norte. Cuando por fin la nave fue encontrada, se enviaron buzos para evaluar los daños y la posibilidad de rescatar los restos del naufragio. Cuando los buceadores se acercaron al casco de la nave, fueron sorprendidos por un golpeteo en código Morse. Era evidente que alguien estaba vivo en el interior del submarino. El mensaje era una pregunta desesperada contra las paredes de la tumba acuática: “¿Hay esperanza? ¿Hay esperanza?”

Usted y yo nos hacemos la misma pregunta cuando debemos enfrentar un problema particular o cuando una tragedia nos toca de cerca. Después de todo, ¿quién está totalmente libre del inmenso dolor de perder a un ser querido, de la frustración del desempleo, de la angustia de un hogar destrozado o de otros cientos de dificultades? Nos sentimos atrapados y sumergidos por el peso de las circunstancias y preguntamos: “¿Hay esperanza? ¿Hay realmente esperanza para solucionar este problema?” A menudo en tales ocasiones recordamos las palabras de Romanos 8:28, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Debemos notar que Pablo no dijo: “Comprendemos cómo todas las cosas ayudan a bien,” sino que dijo: “sabemos que ayudan a bien.” Esta promesa es un ancla segura cuando las tormentas de la vida golpean sin piedad contra nosotros.

El apóstol Pablo había reclamado esta promesa muchas veces, aun antes de haber escrito su famosa carta a los Romanos. El sabía lo que era sufrir penurias, persecución, indiferencia, traición, soledad, enfermedades, pedradas, palabras de Filipenses 4:6-7, No se afanen por nada; mas bien oren por todo.

Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas. Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es tan extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entender. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo”.

Cuando las tormentas de la vida parecen abrumadoras, Dios desea que experimentemos su perfecta paz. “Pero tú Señor, eres mi escudo protector, eres mi gloria, eres quien me reanima.” Salmo 3:3.

Cansado, alejado de Dios

20 febrero 2011

“Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” Mateo 4:4

Cada día reafirmo más, que todas las “cosas” que nos suceden, son para bien. Unas no las entendemos en el momento y otras tenemos que esperar hasta años, para reconocer el sentido, ¿del porqué? nos paso. Durante estos días que no escribí las “Palabras de Vida”, me sentía un poco molesto, porque sentía que estaba siendo irresponsable con algo que considero importante para todos, pero aprendí a esperar en Él. En el mejor momento para volver a compartir las “buenas noticias”, cada día.

Habrá momentos en que te sentirás desanimado en tu andar cristiano, y muchas veces cansado, otras que el mundo y su rutina te envuelven para alejarte cada vez más de Dios;  pero no debes rendirte nunca, nunca, nunca. Al menos, tu lucha contra el mundo te hará regresar a Dios una y otra vez y aferrarte a Él en tu desesperación.

En su libro The Flight [El vuelo], John White escribe: «El verdadero guerrero es el hombre o la mujer que se levanta y pelea de nuevo. . . . Fortalécete con una poderosa dosis del vino de Romanos 8:1-4. Luego, ¡vuelve a la pelea antes de que los músculos se te pongan tiesos!»

Lo que se necesita es un aguante tenaz, manteniendo la obediencia en las altas y bajas, las victorias y derrotas. Es volver a intentarlo, sin olvidar que Dios está obrando en ti para lograr sus propósitos (Filipenses 1:6; 2:13). Es buscar la voluntad de Dios para tu vida persistentemente hasta que comparezcas delante de Él y tu obra esté acabada.

Dios también es maravillosamente persistente. Él no desistirá de ti nunca, nunca, nunca.

“!!Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado!!
la Gloria de Dios brilla sobre ti!! Isaías 60:1.

Bendice a tus hijos

18 enero 2011

Como padres estamos llamados a bendecir a nuestros hijos. Hemos sido puestos para marcar las vidas y destinos de nuestros hijos con una palabra de sanidad, de restauración, de perdón y de gracia. Nuestra tarea va mucho más allá que trabajar, generar ingresos o fregar todo el día. Nuestra tarea principal es bendecir a nuestros hijos. Tal y como hizo Jacob que invirtió tiempo en bendecir a sus hijos. Sobre cada uno de ellos declara palabras proféticas, sobre cada uno suelta una palabra que marcará sus vidas y sus destinos.

Entiende que tu palabra los atraerá o los espantará, tu palabra los edificará o los derrumbará, tu palabra los sanará y liberará o los enfermará y atará a estructuras rígidas y neuróticas. Por lo tanto, invierte tiempo en la presencia de Dios para recibir sus palabras necesarias y poder bendecirlos. A continuación te presentamos algunos pasos que te ayudarán en el camino de instruirlos correctamente:

1. Saca a tus hijos del círculo vicioso de sus problemas.

Un hijo cargado de problemas tiene una visión negativa y fatalista de la vida que lo empuja a enredarse en nuevos problemas. Piensa en negativo, habla en negativo y ve todo mal. Ese hijo necesita que tú le hables palabras de fe. Contágialo con palabras de fe, anímalo a hablar lo que Dios habla y entonces aprenderá a pensar como Dios piensa. La visión de su vida cambiará.

2. Ayúdalos a ver las cosas más claramente.

“No existe mejor manera de cambiar un problema que ayudar a alguien a ver la solución” dijo John Maxwell. Los padres somos generadores de solución, por lo tanto, siéntate con él, no para decirle lo que tiene que hacer, sino para ayudarle a pensar alternativas y nuevas soluciones. Preséntale opciones. Dale una palabra de sabiduría y revelación que le abra los ojos y le ayude a ver claramente lo que aún no ve.

3. Dales un sueño que los movilice.

Miles de adolescentes y jóvenes están esperando que alguien les infunda un sueño nuevo. Tú tienes palabras de Dios. Abre los tesoros escondidos, revela los secretos guardados e imparte palabras que despierten sueños, palabras que siembren nuevos desafíos, palabras que traigan una nueva dirección y abran delante de ellos caminos nuevos. Fuiste puesto para bendecir.

4. Ayúdalos a alcanzar su potencial.

Enfócate en sus posibilidades y aliéntalos a superarse. Desafíalos a romper sus propios límites. Háblales palabras que los sacudan y los saquen de la actitud de pasividad y comodidad. Destaca sus dones y habilidades naturales. Muéstrales lo que hoy son en Cristo y lo que llegarán a ser en Él.

5. Impárteles confianza.

Un adolescente lleno de confianza se siente seguro en lo que tenga que hacer. Sea enfrentar un examen, participar de una competencia deportiva o integrarse a un nuevo grupo de personas. La confianza nos hace sentir seguros y nos anima a enfrentar nuevos desafíos. Lo opuesto también es verdad, sin confianza nos venimos abajo porque la inseguridad nos paraliza. Tú tienes palabras que tienen el poder de alimentar la confianza de tus liderados. “Todo lo puedes en Cristo”. “Eres como un árbol plantado en la presencia de Dios que da fruto y permanece verde”. “Todo lo que hagas prosperará”. “No tengas miedo. Aunque pases por el fuego no te quemarás”. “No traigas a memoria el pasado, Dios está haciendo algo nuevo y pronto lo revelará”.

Impárteles palabras de fe y confianza.

6. Cambia la atmósfera en la que viven.

Las palabras que hablamos tienen el poder de cambiar el ambiente en el que vivimos. Por ejemplo: un ambiente de violencia y agresividad está alimentado y sostenido por palabras violentas y agresivas que hablan los padres y los hijos. Un ambiente depresivo, de tristeza, es mantenido por frases y expresiones depresivas. Aquellos que viven hablando enfermedad y dolor viven sufriendo nuevas enfermedades y dolores. Las palabras tienen el poder de provocar ambientes determinados. Por lo tanto, habla palabras que cambien la atmósfera en la que viven tus liderados.

Si él viene a hablarte de enfermedad y dolor, escúchalo, compréndelo, pero no hables su lenguaje, háblale de sanidad.

Si viene cargado de imposibilidades y frustraciones, háblale de posibilidades y nuevas oportunidades. Dios es el Señor de las nuevas oportunidades.

No estamos negando la realidad de la persona, sino que estamos ayudándola a pensar diferente a lo que su ambiente le dicta. Entiende esto: él o ella te buscan porque están esperando oír de ti algo diferente a lo que oyen todos los días. Necesitan respirar aire nuevo. Cámbiales la atmósfera. Bendícelos con tus palabras. Puedes hacerlo.

Por Edgardo Tosoni

Jesús te habla

3 enero 2011

¿Por que te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida? Déjame controlar todas tus cosas e irán tornándose mejores. Cuando te entregues totalmente a mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis planes. No te frustres, no me ores como apresurándome, como si quisieras forzarme a realizar tus planes. En lugar de eso, cierra los ojos de tu alma y con paz dime: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que te pasan. No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu DIOS y actuar libremente en tu vida.

Entrégate a mí con completa confianza y deja tu futuro en mis manos. Dime frecuentemente: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo a tus pensamientos, e intentas resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas: “JESÚS YO CONFIO EN TI”, no seas como el impaciente que le dice al Doctor: “cúreme”, pero le sugiere la “mejor” forma de hacerlo. Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aún cuando tú estás orando; mantente confiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continua diciendo a cada hora: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz. Confía en mí, descansa en mí, entrégate a mí.

Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas a mí y de acuerdo a la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime: “JESÚS YO CONFIO EN TI” y verás grandes milagros.

Te lo prometo con todo mi amor.

JESÚS

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