El Padre ausente (II)

18 octubre 2011

Existen dos clases de padres ausentes. En primer lugar tenemos a los Padres vivos o muertos, pero que por alguna razón no están con nosotros; y en segundo lugar están los Padres que viven con nosotros, que le vemos todos los días, pero que son indiferentes.

Me cuenta una amiga, que hace unos años perdió a su padre por una enfermedad; pero que antes que eso sucediera, ella vivió la indiferencia y la falta de papá en la casa, por la famosa “otra mujer”. Ella se crió con un sentimiento de vacío paternal, porque su padre creía que con darle lo material que ella necesitara, iba a demostrar todo su amor y cariño por ella. Me cuenta que además del vacío que ella sentía, había temor, temor a que por las noches su papá llegara borracho a su casa y que agrediera a su mamá verbal y físicamente.

¿Cuantos hogares viven diariamente esta cruda realidad?, es probable que muchos, pero estos hechos nos demuestran que no existe una paternidad humana perfecta. Dice la psicología que si un padre actúa de esa manera, es porque vio y recibió eso de niño. Cuando se es hijo y algo injusto nos pasa, decimos para nosotros: “esto no lo voy a hacer con mis hijos”, pero al pasar los años, lo hacemos inconscientemente con nuestros hijos. Hacemos lo que nunca nos gustó que nuestros padres nos hicieran.

El ausentismo paternal no proviene de Dios, ya que es producto de la separación del hombre con Dios. La ausencia de un padre es la consecuencia de muchos factores y de mucha ignorancia. Es desconocer los mandatos que Dios ha establecido para los padres. Cuando un hombre se casa adquiere ciertas obligaciones y parte de ellas son con Dios, y entre ellas está vivir una paternidad conforme a su Palabra. Y para practicar una paternidad sana, se debe conocer que se dice al respecto.

“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5.

El Padre ausente

16 octubre 2011

“…las puertas de emergencias del Hospital se abrieron con gran fuerza, dejando pasar a una camilla que llevaba a una joven mujer que estaba a unos segundos de dar a luz su primer hija.. el doctor ya estaba esperándola en sala de operaciones con todo el equipo médico listo.. solo era cuestión de minutos para que los gritos de una nueva vida se oyeran en todo ese piso..

Cuando todo pasó, le llevaron envuelta a una preciosa niña, a su joven madre. El cuarto estaba iluminado por el sol de la mañana y los ojos grises de la niña, brillaban como dos grandes piedras preciosas.. Todo era perfecto, todo era único, excepto a una sola cosa, el padre de la niña no estaba..”

Escenas como esta se viven día a día en los hospitales. Muchos de nosotros hemos tenido que adoptar los mismos apellidos de nuestra madre, porque no se sabe quien es nuestro padre, o bien, tenemos los apellidos de papá y de mamá, pero no se como es mi papá, porque nunca lo he visto.

Crecimos con un gran hoyo interno, rodeado de preguntas que a nuestro criterio son justas e importantes. Creemos que la vida es así, y que algunos pueden disfrutar de su papá pero otros como yo, NO. Mientras veo a mis vecinos como salen a pasear en sus bicicletas con sus padres, yo me quedo con mi madre y un gran nudo en la garganta, viéndolos de lejos..

¿Es así como Dios diseñó la paternidad? La respuesta es NO. La paternidad de Dios es completamente diferente a la que nosotros como seres humanos hemos experimentado en nuestros hogares. Dios no creó al hombre para que viviera sin saber quien es su padre, es más, Dios le ordenó a los padres BENDECIR a sus hijos, y criarlos conforme a los mandamientos, estatutos y ordenanzas que Él ha establecido en su Palabra.

El padre ausente es un serio problema de la humanidad y no tiene que ver con Dios. Ahora si esta es tu realidad, no tienes por qué sentirte mal o incompleto, la Paternidad de Dios es lo suficientemente poderosa para suplir tus necesidades tales como abrazos, besos, señales de aceptación, compañía, etc.

Si por alguna razón tu padre no está junto a ti, no sufras más y no te sientas sola(o), porque Tu Padre Celestial siempre estará a tu lado. “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” Salmo 27:10

Amores que matan

7 octubre 2011

Así como las películas, hay amores que matan. Hay amores que hacen que hagamos cosas que nunca haríamos. Amores que nos incitan a cometer errores que pagaremos de por vida y hasta podríamos tener que poner nuestra propia vida por ellos. Amores que hacen que no pensemos en los demás, que nos alejemos de nuestra familia y que perdamos el interés en nuestras metas. Amores que nos ciegan y nos llevan al matadero…

Estos amores llegan sutilmente y plagados de supuestas “buenas intenciones”. Pretenden hacernos sentir importantes y queridos, pero siempre hay dobles intenciones. Esta clase de amores, no piensan en los dos, sino en “yo”. “YO”, es la palabra más importante en este tipo de relación amorosa, porque busca satisfacerse así misma.

¿Cómo saber si estoy en un Amor que mata? Sencillo, ver si la persona que tienes a tu lado le interesa tu vida, tus sueños, tus metas, o solamente si tienes “facultades” físicas interesantes; o bien, materiales… Es importante que analices en frío su actitud, que veas los pequeños detalles, su comportamiento y, reflexiones acerca de como será tu vida en un futuro con dicha persona; apartando los espejismos y la emoción del comienzo.

¿Cómo salirse de un amor de estos? Bueno hay que responderse la siguiente pregunta a lo interno: ¿quiero salir?, si la respondes afirmativa, ya estarás fuera, porque querer es poder y si queremos pediremos la ayuda que necesitamos, y el Señor nos ayudará, aún cuando sintamos que no podemos, Él lo hará… “Aquel que es poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de su gloria con gran alegría.” Judas 24.

Sin fe, es imposible que obtengas algo de Dios

24 septiembre 2011

Fe es la convicción que sentimos hacia algún evento en nuestras vidas, sea esta una meta que nos hemos propuesto, pensando que todos los obstáculos podrán ser superados o bien salir adelante en cualquier vicisitud que nos encontremos en nuestro caminar. También necesitamos fe para acercarnos a Dios.

Es como estar enfermo e ir al hospital pensando que no nos vamos a curar. En la Biblia se habla de una mujer que durante muchos años padeció de un flujo de sangre y también dice que en todo ese tiempo gasto todo su dinero. Como sabemos, la medicina nunca ha sido algo barato, por lo que nos dice, que fue mucho dinero lo que gastó esta mujer.

Pero dice además, que la sanidad de esta mujer ocurrió cuando Jesús iba a la casa de un hombre llamado Jairo a sanarle su hija, y lo que mas me llama la atención es que había una gran multitud que le apretaban y la mujer paso en medio de la multitud y toco el manto y recibió su milagro. La pregunta es: ¿por qué no hubo mas gente de la multitud que recibieran milagro? ¿por qué solo ella lo recibió? y no era que Jesús no los quisiera dar, sino que esto estaba ligado a algo muy importante la FE. Fe es lo que tenemos que tener cuando nos acercamos a Dios, fe de que nos puede escuchar, fe que nos ama, fe de que el quiere una relación estrecha con nosotros, y fe de que él conoce todas nuestras necesidades. Así que acércate a Dios confiadamente. “Pero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6.

 

Reverdecer

18 agosto 2011

Se pueden imaginar lo que es ver una flor seca recobrar todo su color y aroma, o un río contaminado ver su agua cristalina de nuevo. O una mujer de 80 años ver como su piel se estira y en su pelo desaparece la blancura de sus canas regresando al tono que tenia unos 60 años atrás; y como su columna vertebral que estaba arqueada por los años, se endereza de nuevo y ya no renquea ni necesita aquel viejo bastón.

No estoy hablando de una formula de la eterna juventud, ni de ninguna película de ciencia ficción; sino que hablo del Poder de Dios. Es un Poder donde todas las cosas le obedecen. Es un Poder capaz de reconstruir todo lo destruido por el alcohol, las drogas, los abusos, y todas nuestras las debilidades. Es capaz de reconstruir tu matrimonio, tus sueños, y el amor que perdiste de tu familia. Tus finanzas y todo lo que parece irremediable. Eso es lo que hace el poder de Dios. Él es más real que cualquier cosa que puedas tocar en este momento, es mas real que alguna persona que este cerca de ti en este momento.

Así de real lo pudieron ver María y Marta las hermanas de Lázaro, cuando lo vieron salir de la tumba, atado de la misma forma en lo prepararon hacía cuatro días, al morir. En el momento en que Jesús le ordenó a Lázaro salir de la tumba, todo lo que parecía irremediable, el poder de Dios lo hizo.

Este mismo Poder de Dios está disponible para ti hoy. Él puede reconstruir todo lo que parece totalmente perdido y sin remedio. Él puede resucitar a un muerto si es necesario. “Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”. Salmos 80:3.

Enfrente de un espejo

28 julio 2011

Todos los días nos vemos al espejo, sea para peinarnos, afeitamos (en el caso de los hombres), mientras nos lavamos los dientes o bien, en el caso de las damas para maquillarse.

Todos conocemos un espejo, es un objeto que refleja lo que hay del otro lado, pero ¿existirán otros tipos de espejos?  Si, esos espejos que todos tenemos como nuestros padres, hermanos, amigos, familiares, jefes o bien, alguien de la farándula. Para que no quede duda de lo que quiero decirles, es de esos espejos que proyectan lo que nos gustaría ser algún día.

Pero que pasa cuando tenemos espejos que proyectan algo que es una irrealidad, como el caso de una persona que viste súper bien, conduce un carro de lujo ultimo modelo, tiene una casa muy cara, ocupa un cargo en alguna gerencia de la empresa, come en los mejores restaurantes junto a gente importante y cada palabra que dice está muy bien medida? a simple vista uno dice: ese quiero ser yo, ser como esta persona tan exitosa en la vida. Y al cabo de unos años, nos damos cuenta que todo lo debía o que ahora está en la cárcel, porque era un estafador o un vendedor de drogas. Y nuestro espejo, la razón de nuestro esfuerzo, nuestra inspiración por quien trabajamos diariamente, se viene al suelo.

Tener espejos en la vida es muy útil, no solo los bonitos y desafiantes, sino también los que a uno le da pena ajena, tristeza y dolor. El éxito o el fracaso nunca se deben medir en lo material, porque hay que gente que tiene mucho dinero y cosas materiales y son unos grandes fracasados, o bien, gente que no tienen muchas cosas, pero son personas que son exitosas y duermen tranquilamente por las noches. El éxito no es dinero.

Los espejos son solo para mirar. No he visto nunca que lo que se proyecta en un espejo me diga como debo vivir o quien soy yo. Yo tengo mi propia identidad, mi propio valor, yo soy una persona completa llena de virtudes y claro defectos, soy una persona en constante crecimiento y aprendizaje; por eso, nunca dejes que los espejos manejen tu vida, ya que son solo espejos y nada mas?

Lee el Salmo 139 completo, para que entiendas quien eres realmente delante de Dios.

“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere:

Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. !Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! !Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.”

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