Jesús y las tormentas

10 julio 2011

Los evangelios hablan de dos tormentas en las que Jesús estuvo, una de ellas fue cuando el dormía. Los fuertes vientos soplaban y hacían que la embarcación se balanceara a tal grado que los demás tripulantes se llenaron de temor, al pesar que perderían sus vidas esa noche.

Al ver a Jesús tan tranquilo durmiendo, decidieron despertarlo y hasta hablarle fuerte, indicando que perecían. Al despertar Jesús y ver lo que sucedía, ordeno el tiempo con solo abrir su boca. Los discípulos y todos los que estaban ahí, quedaron boquiabiertos, y hasta se preguntaban ¿quien es este?, que aun las aguas se le sujetan. Evidentemente aun no conocían a Jesús en su poder y gloria.

¿Que aprendemos de esta tormenta? Cuando estés en tus tormentas, fija solamente tu mirada en Jesús. Si sientes que él duerme; guarda la tranquilidad y acompáñale en su descanso. Reconoce que él es Dios. Es como en un avión cuando hay turbulencia, si el capitán no se comunica con la tripulación y los pasajeros, es porque las cosas están bajo control.

La otra tormenta fue, cuando Jesús estaba fuera de la embarcación. Él caminaba hacia ella y sus discípulos creyeron que era un fantasma, hasta que Pedro observo que era Jesús y le pido que quería acercarse a El caminando sobre las aguas.

Cuando Pedro dejó de poner sus ojos en Jesús, fue cuando se sumergió en las aguas. ¿Que aprendemos de esta otra tormenta?, que es diferente a la anterior porque cuando pasemos por alguna tormenta, debemos observar bien, ya que la manifestación de Dios estará ahí. No es un fantasma, es Jesús. Y si ponemos nuestra mirada en la tormenta y quitamos nuestra mirada de Jesús, entonces nos sumergiremos en el mar de las circunstancias.

Él único que nos puede ayudar cuando estemos atravesando por alguna tormenta, es Jesús. Puede que él este a tu lado o este en llegar a tu barca, pero preocúpate por conocerlo a él. Búscale e identifica como esta acompañándote en esos momentos, antes de que te sumerjas en la circunstancias. Recuerda que hay que tener paz en las tormentas.

Dios te Bendiga!!!

Hay momentos que… (Danilo Montero)

20 junio 2011

Hay momentos que
no deberían terminar,
hay segundos que
tendrían que ser eternidad.

Cuando tu espíritu señor,
se toca con el mio
y mi corazón estalla
en adoración.

Te amo mi Señor
se acaban las palabras
sólo me queda mi alma
para cantarte.

Te adoro mi Señor
no hay nadie alrededor
sólo estamos Tú y yo
sólo estamos Tú y yo.

Hechos, no solo sueños

15 junio 2011

Hay un conocido refrán que dice “un mundo diferente se puede imaginar y con hechos, alcanzar”.   He conocido a muchas personas que tienen sueños y metas fantásticas, pero nunca han pasado de ser solo eso. Es cierto que las metas en la vida se planean; y se sueña con alcanzar grandes cosas, pero hay que hacerlas una realidad. Hay que correr riesgos, cometer errores, caerse y volver a levantarse, pero hay que trabajar duro para ver cumplido lo que deseamos.

Las cosas nunca van a llegar solas a tus manos, son contadas las veces que Dios permite eso. Las oportunidades se crean, se buscan, se trabajan y cuando estamos ocupados en lo que queremos, Dios abre puertas, pone los ingredientes necesarios y acuerpa nuestro esfuerzo.

Alcanzar una meta o ver un sueño cumplirse es asunto de valor y mucho trabajo. Ver crecer tu negocio propio es cuestión de tiempo, paciencia y mucha siembra. Tener la profesión que siempre deseaste es resultado de muchas horas de estudio y sacrificio, pero vale la pena al cabo de unos cuantos años, recibir el certificado que te acredita como Doctor, Abogado, Carpintero, Ingeniero, Zapatero, Mecánico o Administrador. Para ser Gerente o Presidente de una empresa hay que empezar de abajo e ir surgiendo poco a poco, para que cuando estés sentado en ese escritorio, puedas ver hacia abajo y decir “valió la pena el viaje que tuve que hacer, para llegar hasta aquí”.

Hay una frase que me gusta mucho que dice: “Dime tus sueños y te diré cuan grande es tu Dios”. Pongamos nuestros deseos y anhelos en las manos de Dios y hagamos lo que nadie a hecho, tirémonos sin paracaídas del “avión de lo mismo” y este llegará de camino.

Esta es la verdadera Ley de la Atracción: Esfuérzate y se valiente, para que otros vivan de tus sueños …

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:9.

Cuestiones de Dinero

5 mayo 2011

Esta semana te invito a meditar con la manera en que manejamos el dinero, sea poco o sea mucho. Algunas personas que manejan pocos recursos piensan que tienen poco de que preocuparse. ¿Qué importa si dejan escapar de la mano algunos billetes? ¿Por qué molestarse, si difícilmente una buena administración hará que aumenten sus ingresos? No esté tan seguro: este es un pensamiento equivocado. La única manera de mejorar el potencial de nuestros recursos limitados, es mediante una administración meticulosa y la acción decidida.

En el otro extremo están aquellos que, porque tienen mucho dinero, creen que no tienen que preocuparse por administrarlo con cuidado porque siempre tendrán lo suficiente para salir adelante. Esas personas están olvidando que la manera en que administramos el dinero si le importa a Dios. Es importante para nuestros hijos, que aprenden a administrar el dinero observando la manera en que lo hacemos nosotros. Es importante para los pobres, cuya salud y bienestar podría depender de nuestra generosidad. Es importante para la iglesia, cuyas metas para honrar a Dios pueden ser favorecidas o entorpecidas según las ofrendas que reciba. Como te darás cuenta, no podemos permitirnos ser perezosos en lo que respecta al dinero. Hay demasiado en juego.

A los que tienen pocos recursos, Jesús les dijo: “El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho” (Lucas 16:10). ¿Podemos justificar el descuido porque tenemos poco? Todo lo contrario. Sé fiel en lo poco, dice Jesús, y tendrás la oportunidad de demostrar tu fidelidad en algo más grande. No sé si el “mucho” de la declaración de Jesús se refiere a un aumento en los recursos financieros, en alguna otra clase de responsabilidad, o el crecimiento personal y la fe.
Sospecho que se refiere a los tres, pero, ¿qué importa? Jesús nos llama a ser fieles en lo poco, y promete una recompensa que Él considera valiosa. ¿Acaso necesitamos un incentivo más grande?

Refiriéndose a los que están en el otro extremo, Pablo dijo: “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan sus esperanzas en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos” (1 Timoteo 6:17-18). La riqueza es un don de Dios, no para confiar en ella y atesorarla, no para poner nuestra seguridad en ella sino para disfrutarla con libertad, compartirla de manera generosa y usarla como una herramienta para multiplicar las buenas obras.

¿Te está hablando Dios acerca de asuntos de dinero en este momento? ¿Has sido descuidado con tus escasos recursos? ¿Has tomado el asunto con liviandad y malgastaste lo que tenías? ¿Fuiste descuidado con tu fortuna? ¿La usaste de manera egoísta e impediste la bendición que podía alcanzar a otros? Recuerda que tu dinero sí le importa a Dios, a tus hijos, a los pobres, etc. Responde ahora a lo que el Espíritu te está indicando: Dios te bendecirá.

¿Con qué limpiará el joven su camino?

19 abril 2011

Una vez un hombre llamado David escribió “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos, para guardar tus estatutos! (Salmo 119:5.)

Muchas veces creemos que debemos estar bien para buscarle o entregar nuestra vida completamente al Él, por temor a ser rechazados o avergonzados, por el estado de nuestra vida. Luchamos todos los días, por arreglar algo de nuestro interior, y lo que logramos es coleccionar fracasos día tras día; pero cada vez con menos fuerza, por que ya no la tenemos…

¿Cuando traes a un zapatero un zapato, cuando está sin estrenar o cuando está roto, sin tapas, y deforme?. ¿Que harías tu si fueras un zapatero y te traen un zapato nuevo?, no tendrías que hacer nada, no tendrías trabajo. Pero si te traen un zapato que da lastima, tendrías trabajo, y sería un honor ver ese zapato tomando forma nuevamente. No te importaría lo roto, mal oliente, ni usado que esté, solamente que necesita ser reparado.

Así es con el Señor, a Él no le importa tu condición, Él ve el trabajo que tiene que hacer en tí. No importa el estado en que te encuentres, HOY hay oportunidad para ti, solo trae ante su Presencia tu Corazón, y permite que Él lo repare como debe ser; no como tu quieres y en la forma que tu decides; sino como Él ya lo determinó. ¿Cómo hacer esto? A SOLAS CON ÉL, búscale aunque no tengas nada que decir, escoge tu el momento y se sincero con Él.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? CON GUARDAR SU PALABRA” Salmo:119:9

Así, se adquiriere Sabiduría

15 abril 2011

En las pruebas y los problemas, el valor real que obtenemos es la sabiduría.

Sabiduría para actuar correctamente, tomando en cuenta cada aspecto que hemos aprendido en medio de las situaciones adversas. Las pruebas y problemas nos dan la oportunidad de ver el poder del Dios durante los tiempos difíciles por medio de milagros que solo provienen de Él.

Si entendemos que las situaciones difíciles son para demostrarnos que no podemos vivir separados de Él, podremos vivir una vida cristiana de éxito.

Ahora bien, ¿cómo entender correctamente las pruebas y los problemas y actuar con sabiduría? Aquí te damos diez formas correctas para actuar:

  1. Estar convencido de que Dios está en control del tiempo y la intensidad de nuestras pruebas.
  2. Darnos cuenta de que Dios tiene un propósito específico en cada prueba.
  3. Entender que cada prueba está diseñada para llenar una necesidad específica que Dios ve en nuestras vidas.
  4. Aceptar que cada prueba va a tener como resultado nuestro propio bien, si respondemos con fe.
  5. Descubrir cómo cada prueba puede fortalecer nuestra fe en el Señor para todo.
  6. Regocijarnos en que cada prueba es una oportunidad para que Dios demuestre Su poder para sostenernos.
  7. Someternos al desarrollo de un carácter semejante al de Cristo que viene como resultado de nuestras pruebas.
  8. Sacar provecho de la utilidad que tienen nuestras pruebas para medir nuestro crecimiento Espiritual.
  9. Debemos estar convencidos de que Dios nos acompaña a través de cada paso de la prueba (Hebreos 13:5) y
  10. Debemos tener fe en que por el Señor, no tan solo sobreviviremos a las adversidades, sino que saldremos con la victoria en nuestras manos.
« Página anteriorPágina siguiente »