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A mi madre

2 marzo 2010

Hoy es un buen día para abrir mi corazón y contarles un poco de mi vida. Mucho antes de casarme, pensaba muy diferente a como pienso ahora.

Cuando estaba soltero y vivía con mi madre, a ella le toco trabajar muy duro para mantenernos ya que enviudó cuando todos eramos muy pequeños, llego un momento que tuvó tres trabajos y era poco el tiempo que realmente compartia con nosotros. En todo ese tiempo ella nunca dejó de estar pendiente de donde nosotros estabamos, si recogiamos la casa, si durabamos mucho en la ducha con el agua caliente o bien, si llegabamos tarde a la casa y siempre siempre sabía qué estabamos tramando; realmente no se como hacía para estar al tanto de todo y además trabajar de sol a sol.

Yo creía que mi mamá era una especia de “adivina” o tenia superpoderes (aun lo creo) para poder hacer tantas cosas y encima cuidar y darnos amor y además controlar a sus 5 hijos; y como todas las madres, uno muchacho al fin, pensabamos que estaba predestinada a no dejarnos quietos nunca; pero con el tiempo entendí lo contrario. Aquella “vieja”, resultó que cada vez que nos decía “ten cuidado o no lo hagas”, era porque tenía toda la razón, y al final me resultaria más provechoso hacerle caso y ahorrarme muchos problemas; que facil hubiera sido la vida, si tan solo me hubiera detenido un momento y escuchado sus advertencias y consejos.

Ahora, cuando me encuentro fuera de mi “nido” porque tengo mi propio hogar, resulta que me doy cuenta que cada consejo, cada palabra y cada oración que ella hizo por mi, dio resultado. Hoy veo lo que ella me enseñó, hoy disfruto lo que con lágrimas ella sembró en mi, y realmente no hay palabras para describir mi gratitud hacia esa mujer sabia que Dios puso en mi vida, para guiar mis pasos desde su vientre.

Sabes, nuestras madres no son “viejas necias” que buscan solamente incomodarnos, o desquitarse con nosotros lo que ellas sufrieron en su juventud; sino son personas que diariamente se equivocan, pero que están dispuestas a dar su vida por nosotros si fuere necesario.

Por eso, bendigamos y escuchemos todos los días a nuestras madres, porque ellas siempre tienen algo importante que decirnos. ¿Y que pasa si nuestra mamá no está con nosotros por alguna razón?, pues estemos siempre agradecidos con ella, porque sin ella, tu no estarías leyendo este mensaje.

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” Efesios 6:2 y 3.

Te amo vieja!!!  Dios te bendiga siempre!!!

Cicatrices del Alma

22 enero 2010

“En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. Pero no se dió cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo mas fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: “Pero las que usted debe ver son estas”. Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. “las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida”.

Nosotros también tenemos las cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros pecados, pero algunas son la huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos.Algunas veces nos conducimos tontamente en algunas situaciones peligrosas. La vida está repleta de riesgos y nos olvidamos que el enemigo nos espera para atacarnos. Ahí es cuando empieza la lucha de halar y tirar. Si tienes las cicatrices de Su amor en tus brazos, se muy, pero muy agradecido. El no te dejó y no te dejará ir.

“El Señor te protege en todos tus caminos, ahora y siempre.”
Salmo 121:8.

Esfuerzate y se valiente, no temas ni desmayes

6 noviembre 2008

Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca. A propósito, la únicas personas que se desaniman son aquellas que luhan por algo grande. El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos q saben lo que quieren.

“Mira que te mando que te esfuerces  y seas  valiente; no temas ni desmayes. Porque Jehová tu Dios estará contigo  en dondequiera que vayas” Josué 1:7

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

En el libro de Josue, cuando el pueblo de Israel se preparaba para la conquista de Canaan, y entrar en la tierra prometida, Dios le promete a Josuè que nunca lo desamparará y requiere de él de dos virtudes indispensables, el esfuerzo y la valentía. Dios no ha cambiado hoy y requiere que sus hijos nos mantengamos en pie de lucha frente a las adversidades.

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. La gente que triunfa nunca mira atrás. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es el esfuerzo extra. Los hombres y mujeres de éxito son aquellos que hacen las cosas que la gente ordinaria no desea hacer.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

Ser valiente no significa  ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.” Salmos 46:2

No desmayes. Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas: levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31.

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desanimo cortar en dos los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimentan  nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desanimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón.

Todo se termino…

5 junio 2008

Esta palabra es para todas aquellas personas que están pasando por situaciones muy difíciles, para ti, para mi, en donde aparentemente ya todo se termino y no hay nada que hacer. Un matrimonio que llegó a su fin, una empresa que está al borde de la quiebra, un pariente muy cercano que falleció, un esposo(a) que se fue de la casa, un hijo(a) que está con problemas de adicción, un padre que no encuentra trabajo para mantener a su familia, un negocio que no tiene clientes o que nada sale bien, un enfermo que los médicos no encuentran la razón de su dolencia, una familia que lo perdió todo a causa de las lluvias, o un joven que no sabe que hacer con su vida y decide quitarsela… A todas estas personas que ya dieron por perdido todo, es este mensaje.

 

Hace unos años, habían unos pescadores a la orilla de un lago que habían tenido una muy mala noche de pesca. No habían pescado absolutamente nada, implicando esto que si no pescaba, no comían, no podían pagar los recibos de la luz, el teléfono, el agua, llenar el tanque de gasolina del carro o pagar los pasajes del autobús… en fin, suplir todas la necesidades básicas. Su historia es tan sorprendente que voy a dejar a la Biblia contar esta historia que se encuentra en Lucas 5:1-11.

“Aconteció que estando Jesús junto al Lago de Genesaret el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; los pescadores habían descendido de ellas y lavaban sus redes. Entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón y le rogó que la apartara de tierra un poco. Luego, sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red. Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: –No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Trajeron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron.”

Talvez no tienes una barca o no te dedicas a la pesca, pero el principio que Jesús nos enseño es el mismo. ¿Cuántas veces has tirado la red y no has pescado nada? En otras palabras; ¿Cuántas veces has ido a la calle a buscar trabajo y no lo encuentras? ¿Cuántas oportunidades le has dado a tu esposo o esposa? ¿Cuánto dinero has gastado en medicinas? ¿Cuántas veces has orado creyendo y sientes que Dios está muy ocupado para escucharte?

Si prestas atención a la historia, Jesús sabia de la situación que los pescadores estaban pasando y lo primero que hizo fue pedirles que les prestara la barca, para hablarle a la multitud desde el agua subido en una de las barcas; y luego de haber hecho lo que tenía que hacer, hizo el milagro. Jesús no los ignoró, sino les hizo escuchar primero su enseñanzas, para que luego pudieran asimilar lo que Él haría en sus vidas, al punto de que luego fueran sus discípulos.

Se que han sido muchas, las veces en que has tirado las redes al agua, pero lo has hecho solo(a). Que te parece si hoy, hechas las redes en el nombre de Jesús. Si hoy, le das una oportunidad al Señor de hacer el milagro que tanto necesitas. Hazte a un lado, deja que Él haga con sus manos y su Palabra y no gastes mas tus fuerzas. Porque hoy, no es en tus fuerzas, no es con tu conocimiento, no es con tus capacidades, no es con vida, sino es Jesús quien hace que las redes, estén tan llenas y necesites ayuda para poder subirlas a tu barca.

Escríbeme y cuéntame lo que el Señor hizo en tu vida. Queremos saber de los milagros que el Señor hizo en este día.