Posts Tagged Comunión

Hay momentos que… (Danilo Montero)

20 junio 2011

Hay momentos que
no deberían terminar,
hay segundos que
tendrían que ser eternidad.

Cuando tu espíritu señor,
se toca con el mio
y mi corazón estalla
en adoración.

Te amo mi Señor
se acaban las palabras
sólo me queda mi alma
para cantarte.

Te adoro mi Señor
no hay nadie alrededor
sólo estamos Tú y yo
sólo estamos Tú y yo.

¿Con qué limpiará el joven su camino?

19 abril 2011

Una vez un hombre llamado David escribió “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos, para guardar tus estatutos! (Salmo 119:5.)

Muchas veces creemos que debemos estar bien para buscarle o entregar nuestra vida completamente al Él, por temor a ser rechazados o avergonzados, por el estado de nuestra vida. Luchamos todos los días, por arreglar algo de nuestro interior, y lo que logramos es coleccionar fracasos día tras día; pero cada vez con menos fuerza, por que ya no la tenemos…

¿Cuando traes a un zapatero un zapato, cuando está sin estrenar o cuando está roto, sin tapas, y deforme?. ¿Que harías tu si fueras un zapatero y te traen un zapato nuevo?, no tendrías que hacer nada, no tendrías trabajo. Pero si te traen un zapato que da lastima, tendrías trabajo, y sería un honor ver ese zapato tomando forma nuevamente. No te importaría lo roto, mal oliente, ni usado que esté, solamente que necesita ser reparado.

Así es con el Señor, a Él no le importa tu condición, Él ve el trabajo que tiene que hacer en tí. No importa el estado en que te encuentres, HOY hay oportunidad para ti, solo trae ante su Presencia tu Corazón, y permite que Él lo repare como debe ser; no como tu quieres y en la forma que tu decides; sino como Él ya lo determinó. ¿Cómo hacer esto? A SOLAS CON ÉL, búscale aunque no tengas nada que decir, escoge tu el momento y se sincero con Él.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? CON GUARDAR SU PALABRA” Salmo:119:9

Hacer las paces

9 diciembre 2010

Hemos leído muchas veces el siguiente versículo: “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor” (1 Corintios 13:13). A diferencia de lo que escuchamos en nuestra cultura materialista, el legado más grande que podemos dejar los seres humanos es el amor; los obsequios más valiosos que podemos ofrecer son los pensamientos y las acciones que fluyen de un corazón que ama. Es en la familia donde más se aprecian y más se necesitan las acciones amorosas. Al mismo tiempo, es donde más difícil resulta mantenerlas. Tenemos buenas intensiones pero en el ir y venir de la vida nos lastimamos unos a otros. Hasta las más pequeñas heridas en el ego o en el alma duelen, y con frecuencia nuestra reacción natural es alejarnos.

A medida que aumenta la distancia emocional, aumenta el resentimiento. En poco tiempo una relación de amor se vuelve terreno propicio para que crezcan sentimientos malignos. Sabemos que deberíamos poner fin a la discordia, que deberíamos hablar con la persona y tratar de resolver el conflicto. Pero también sabemos que podría requerir tiempo y energía y hasta resultar frustrante. Sabemos que una solución real posiblemente requiera un proceso y no una única conversación.

Entonces cedemos a la tentación de la pereza selectiva. Somos perezosos cuando se trata de las relaciones personales. Nos damos por vencidos. No hacemos la llamada telefónica. No escribimos la carta. No extendemos la mano, ni decimos la palabra amable ni nos damos el tiempo para escuchar. Romanos 12:18 dice: “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. “Si es posible“, expresa una tenacidad que no se rinde cuando el proceso de reconciliación resulta difícil, exigente o colmado de obstáculos que parecen insalvables; implica la decisión de aferrarse al último hilo de esperanza y seguir adelante en honor a ella.

En cuanto dependa de ustedes“, significa que no podemos controlar la reacción de la otra persona en el proceso de pacificación. A veces nuestros esfuerzos más sinceros resultan inútiles porque alguien se niega a colaborar. Aunque esto puede resultar frustrante, no nos exime de la responsabilidad. Todavía se nos pregunta: ¿Tomaste la iniciativa? ¿Hiciste todo lo que pudiste? ¿Avanzaste lo necesario por el camino de la reconciliación?

Si estas palabras te estimulan a poner más energía y a esforzarte más en tus relaciones, por favor hazlo. El riesgo es grande. El dolor de la pérdida es enorme. Tal vez tus esfuerzos sean rechazados, pero lo más posible es que sean recibidos con calidez y con una declaración sincera: “Yo también quiero intentarlo; gracias por tomar la iniciativa“.

Una invitación muy especial

4 agosto 2010

Temor Miedo Oracion Confianza en DiosQuizás, cuando éramos niños, nos arrodillábamos junto a nuestra cama y decíamos algunas pequeñas oraciones. Esas oraciones fueron maravillosas y fueron los primeros pasos de fe, pero ¿acaso fue esa la última vez que hablamos con Dios?

La oración no es sólo para los niños. No es un ejercicio para sentirse bien, ni tampoco una cobijita protectora para quienes no pueden cuidarse a sí mismos. La oración es la manera en que le hablamos al Señor; y eso no es cosa de niños.

Dios desea que tengamos una relación real, con significado, compartiendo todos los pensamientos y sentimientos, y aprendiendo a confiar en Él todos los días.

Para tener esta clase de relación, Dios quiere, en primer lugar que oremos de manera humilde y honesta. Necesitamos decirle, que no podemos lograr nada por nosotros mismos y que necesitamos a Jesucristo para hacer lo correcto todos los días. (Romanos 3:23)

Orar es alimentarse, orar es crecer y nutrirse, orar es entablar una relación de amistar con nuestro Padre Celestial.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”
Filipenses 4:6.

Debemos orar todos los días por nosotros mismos y por nuestras peticiones, pero si deseas que te apoyemos, no que hagamos el trabajo por, escribe a oracion@palabrasdevida.org.ve y escribe tus peticiones, porque ¡¡es tiempo de orar!!. (Garantizamos seguridad y confidencialidad en cada una de las cartas recibidas)

El fruto de la honra

4 junio 2010

Con el pasar de los años, me he dado cuenta que el honrar a nuestros padres a pesar de lo que sea, da muy buenos frutos. Al principio de mi juventud, cuando leía por leer ese trillado pasaje en la Biblia que dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios” Éxodo 20:12, no significaba nada para mi, porque veía en mis padres personas que solo tenían defectos y limitaciones y que lo único que hacían era descargar sus frustraciones en mi; y claro, hasta cierto punto hacerme la vida imposible con sus correcciones.

Día a día viví haciendo lo que se me antojaba, sufriendo las consecuencias y sobreviviendo a mi manera, dejando de lado los consejos de mi madre; hasta que un día se me ocurrió buscar en el diccionario la palabra Honrar, siendo su concepto el siguiente: “HONRAR: tr. Respetar, enaltecer. Dar honor”. (Diccionario de la Lengua Española, Everest Cumbre)

Estas palabras cavaron muy hondo en vida y decidí ver si en realidad lo que dice en Deuteronomio 5:16 era real. “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.”; y para sorpresa mía, y la de todos, me di cuenta de dos cosas, la primera es que el diccionario es una útil herramienta en las manos de Dios, y la otra, que no hay nada mejor que honrar a nuestros padres.

No es en vano que en el libro de Levítico 19:32 dice “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.” Y en el libro de Mateo 15:4 dice “Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente”. Y en Mateo 19:19 dice: “Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.

Y para terminar en el libro de Efesios 6: 1-3 dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.

No pretendamos que la vida nos sonría si nuestros padres viven en el abandono, padeciendo hambre y necesidades. No pensemos en darle a Dios y a los pobres lo que es de nuestros padres. No hagamos que las puertas de las bendiciones de Dios sean cerradas por nuestra ignorancia y el desprecio a los que nos dieron la vida y la oportunidad de nacer. No bendigamos a nadie sin antes bendecir a nuestros padres primero, no con lo que nos sobra, sino con lo mejor de lo mejor que el Señor nos ha dado. Y si nuestros padres aparentemente no necesitaran, honrarlos.

Recuerda día a día, que a nuestros padres no se les da limosnas ni sobros; se les honra con amor, respecto, comprensión y sobretodo con nuestro apoyo incondicional.

Honremos a nuestros padres, a pesar de lo que sea (justos o injustos, sabios o imprudentes, amorosos o agresores, interesados o desinteresados, proveedores o despreocupados, con vicios o sin vicios, afectivos o groseros, generosos o tacaños), porque sencillamente son nuestros padres y algún día, nosotros también seremos padres….

Dios les bendiga

Orar conforme a su voluntad

21 marzo 2010

“Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” 1 de Juan 5:14-15.

Pedir conforme a su voluntad, es pedir bien. Dice la Palabra del Señor que “si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. Ahora, ¿como saber si pedimos conforme a su voluntad?

Saber si es su voluntad o no, es una de las preguntas que mas nos hacemos diariamente. ¿Cómo saber si estoy haciendo la voluntad de Él? o ¿Cómo pedir en su voluntad?. Parecen preguntas difíciles verdad, pero solo sabremos si le buscamos sinceramente.

Cuando conoces a alguien muy bien, sabes si lo que le pides es de su agrado o no ¿verdad?, bueno, es igual con el Señor. Si le conocemos y pasamos tiempo con Él, sabremos muy bien que le gusta y que no. Que desea para nosotros y que no es su voluntad.

Pasemos un buen rato con Él. Escuchemos sus palabras y aprendamos a pedir conforme a su voluntad.

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