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¿Qué es la Navidad?

21 diciembre 2011

Por más contradictorio que es la celebración de la Navidad en el mes de diciembre, resulta muy agradable ver a todas las personas compartiendo cenas, regalos y pensando en los demás. Se organizan comunidades para dar regalos a los niños huérfanos y a los indigentes. Se escucha de empresas que donan cierto porcentaje de sus utilidades anuales para comprar juguetes y canastas con uvas y manzanas para darle a sus empleados.

Si bien es muy cierto, los famosos “aires navideños” además de traer felicidad pasajera a algunos, trae dolor y malos recuerdos a otros. Entre manzanas y uvas recordamos que papá o mamá ya no está con nosotros, o extrañamos a aquella persona de amamos y que no está junto a nosotros por alguna razón. Y que de la frustración que produce la larga lista de personas que esperan un presente de nuestra parte, y nuestro dinero solo alcanza ni para la mitad. O si no tenemos trabajo; o no tenemos nada de dinero en nuestros bolsillos por pagar tantas cuentas, por lo que nos sentimos muy mal por eso.

¿Que es la Navidad?, en primer lugar no es pariente de la que conocemos actualmente que se llama “Navicompras“. La Navidad no tiene que ver con regalos, ni compras, ni cargos excesivos a las tarjetas de crédito. No tiene que ver con frustración ni remordimiento por no haber ahorrado en todo el año. Navidad no es comercio.

Navidad es un recordatorio de un nacimiento, el nacimiento de un niño llamado Jesús, que trajo un solo regalo para todos nosotros. Este niño no venía en el trineo de un señor gordo con un traje rojo que toma Coca Cola, sino que viene del cielo y estuvo en el vientre de una preciosa mujer llamada María.

Navidad es Jesús; por eso, no te sientas mal si tienes o no dinero, si estás solo o no, si tienes problemas o no, si los demás te perdonaron tus errores o no. Siéntate a disfrutar la Navidad con Jesús en tu corazón. Eso es suficiente. Él es el todo de nuestra vida. Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Isaías 9:6 

Espero que nunca me pase a mí

18 marzo 2011

Después del devastador sismo y el posterior tsunami en en noreste de Japon, cientos de voluntarios y trabajadores de rescate de distintas organizaciones internacionales se han acercado a Japon para ofrecer su ayuda.

Este es el testimonio de un rescatista: “Nos estamos acercando a la ciudad de Sendai. No sé con qué me voy a encontrar. El área cerca de la ciudad está plagada de helicopteros militares y civiles, grandes y pequeños. Con dificultad, nuestro grupo de voluntarios logró encontrar un autobús para viajar a Sendai. La ciudad está lejos. La mayoría de las casas estaban hechas de madera, el material tradicional para la construcción de viviendas. Éstas son muy débiles, por eso la mayoría quedaron completamente destruidas.

Cuando vamos para la ciudadela un hombre nos detiene, está llorando. Nos suplica que lo ayudemos a rescatar a su hijo. Dice que puede escuchar su voz bajo los escombros. Al llegar vemos que no queda nada en pie. Excavamos durante horas. Perdimos la esperanza, pero su llanto hace que continuemos con nuestro esfuerzo. La cantidad de escombros es tan grande que hicimos traer una excavadora para que nos ayude. Cuando la máquina comienza a trabajar, encontramos los cadáveres. Él se arroja sobre los cuerpos y llora fuerte. En cuestión de segundos perdió el resultado del esfuerzo de toda su vida…

Cuando recuerdo esta escena, pierdo el control y yo también me echo a llorar. Es triste levantar el cuerpo de una madre y pensar: “¿Qué haría si fuese mi propia madre?”. Una sensación extraña invade mi corazón. He recibido cientos de horas de entrenamiento para hacer este trabajo, pero ahora que me encuentro en esta situación real siento un vacío en mí. Y solo espero que nunca me pase a mí, ni a mi familia, ni a nadie.”

Cuando vemos situaciones tan crudas como las que se experimentan en Japon o en cualquier otro lugar donde haya ocurrido una catastrofe de esta magnitud, lo primero que le pedimos a Dios es “por favor, que eso nunca me pase a mi, ni a mi familia”. Porque en cierta manera queremos ser inmunes a las situaciones difíciles.

Creemos que Dios solo trabaja con “cremitas” y “pañitos suaves”; pero se nos olvida que a veces son necesarias las lijas, los martillos y las palas para formarnos. Será necesario la muerte de tu negocio para que entiendas?, o unas vacaciones a la cama del Hospital ¿para que el plan de Dios se cumpla?…

Poner nuestras vidas en las manos de Dios no implica inmunidad a las situaciones difíciles; al contrario, porque lo primero que Dios pide de nosotros, es nuestra cabeza. En otras palabras “que nosotros muramos día a día”. Tengamos nuestra vida guardada en Él, para que cuando las situaciones difíciles y duras lleguen, podamos resistir.

Creado para ser amigo de Dios

28 noviembre 2010

El día de hoy voy a contarles algo muy personal y tiene mucho que ver con el título de este mensaje. Todos los años en el mes de diciembre expreso las metas que cada tengo para los 365 días que vendran por delante. Y una de las cosas que deseaba para este año que casi termina, era buscar del Señor Jesús sobre todas la cosas y que Él sería mi prioridad número uno.

Empece muy bien, leyendo su Palabra, orando en todo momento, disfrutando de todas las bendiciones que Él nos ha dado. Pero, de pronto todo cambió, y no me refiero a que dejé de hacer lo que estaba haciendo, sino que empezaron los problemas, y de pronto me encontre en medio del año más duro que he tenido. Situaciones externas y fuera de mi control, que me han hecho sentir desesperación, soledad, angustia, duda y hasta he sentido que la fe se va. Lo que al inicio creí que sería un camino de solo flores y sin huecos, cambió a tiempos peligrosos y de mucha dificultad.

Yo se muy bien, que tanto tú como yo, fuimos creados no solo para ser sus hijos, sino también para ser sus amigos. Que en medio de los momentos más difíciles de la vida y llenos de perplejidad desalentadora, podemos ver como el Señor actúa y podemos entender que nuestra vida tiene propósitos divinos que no solo nos afectan actualmente sino en nuestra eternidad. Dios desarrolla nuestro carácter y nuestra relación íntima con Él, aún en medio de problemas y circunstancias dolorosas e incómodas.

Estoy completamente convencido que podremos salir adelante, cuando veamos nuestra vida como la ve Dios, porque así entenderemos todo lo que pasa a nuestro alrededor y recibiremos ánimo, fuerza, motivación y paz.

Mi querido hermano, si en este momento te encuentras rodeado de problemas, de alguna enfermedad, si el médico dice que solo tienes pocos meses de vida, o eres una madre que perdió a su bebé; si estás sin trabajo, tienes tantas deudas que no puedes dormir, si un hijo salió de casa, o bien, te diste cuenta de una muy mala noticia, y perdiste toda esperanza; quiero que entiendas lo
siguiente:

  1. Debemos ver que los propósitos del Señor para nuestra vida tienen una dimensión eterna y que Él no nos creó para un momento sino para trascender a la eternidad, que nuestros problemas no son el fin y que son temporales.
  2. Que sus planes para nosotros son BUENOS y que tenemos un futuro y una esperanza en Él.
  3. Que Dios nos escogió en Cristo desde la eternidad, desde la fundación del mundo, por lo que no somos una casualidad o un error de nuestros padres. Sino que somos creación de sus manos.
  4. Que diariamente nos está moldeando y modelando para que sus propósitos sean una realidad, y que nunca estaremos solos. Él es quien va delante, atrás, a los lados, por debajo, por encima de nuestra vida en todo momento.
  5. Que todo fue diseñado por Dios y que debemos tener confianza y obediciencia a sus palabras.
  6. Que lo único que sucederá en nosotros, es que su nombre será glorificado por lo que Él hará en cualquier momento.
  7. Que Él logrará sus propósitos eternos en y a través de nosotros.

Sigamos adelante, porque fuimos creados para ser sus hijos y sus amigos. Y que sus propósitos se cumplirán en cualquier momento. Busquemos al Señor Jesús, sobre todas las cosas, porque el tiempo es ahora…

W.Morales

Realmente no te entiendo..

12 septiembre 2010

“Señor, sabes realmente no te entiendo, no comprendo lo que estoy viviendo y me siento resentido(a) contigo, porque me siento solo(a). Me siento que me defraudaste, porque realmente esperaba tu respuesta a mi necesidad… la verdad estoy aburrido y sin ánimos para seguir..”

La persona que diga que nunca se ha sentido resentido con Dios, no dice la verdad. Nosotros siempre esperamos de Dios; sea para resolver un problema, ganar un examen, sanar de una enfermedad, obtener un nuevo puesto o ascender en el trabajo, ganar un juicio, salir de la necesidad; en fin, un sin número de situaciones normales que todos tenemos..

¿Pero que pasa cuando no sucede lo que esperamos? Cuando no obtenemos lo que hemos pedido, talvez por años. Y lo primero que sentimos es una sensación de frustración y de soledad, acompañada de preguntas tales como ¿Dónde está Dios cuando lo necesito? o ¿Acaso no valgo la pena, para que te intereses por mí?..

Sabes, todos en algún momento nos hemos sentido así. Sentimos que nada valió la pena y que no hay razón para seguir. Pero déjame decirte que aunque no entendamos la razón, por la que no se cumplió nuestro pedido, Él está trabajando y no nos ha dejado solos.

Cuando Jesús murió en la cruz, sus discípulos creyeron que todo había terminado. Que el hombre que anduvo con ellos por más de tres años se había ido, para no regresar.. realmente estaban desorientados y llenos de preguntas sin respuestas.

Al cabo de los tres días, se dieron cuenta que sus sentimientos no siempre dicen la verdad, que Jesús en verdad estaba vivo, vivo para cumplir lo que Él había prometido. Sigue adelante creyendo que Él cumplirá y suplirá tus necesidades, y que nunca estarás solo(a). Quita de tu corazón la frustración y carga tu vida de alegría, alegría que solamente viene de Él… “ Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” Salmo 89:1.

En todo momento Dios está contigo…

6 abril 2009

Cuando crees que tu vida se ha detenido y el tiempo sólo pasa… Dios espera contigo. Cuando estás sola(o) y tus amigos están muy ocupados, aún para una llamada telefónica… Dios está a tu lado. Cuando has tratado todo y no sabes hacia donde ir… Dios te mostrará el camino… Cuando nada tiene sentido y estás frustrada sin saber hacia dónde ir… Dios tiene la respuesta. Si de repente tu mirada al mundo exterior se hace más brillante y encuentras senderos de luz… Dios te ha susurrado en el oído. Cuando las cosas van bien, y tienes mucho que agradecer… Dios te ha bendecido. No importa si te sientes bien o mal. Dios siempre está contigo y te acompaña en las buenas y en las malas.

Nunca dejes de hablar con Dios y contarle tus problemas, pues muchas personas buscan a alguien con quien hablar y desahogarse, sin embargo no hablan con el único que siempre va a escuchar con misericordia y paciencia, sin sacar a relucir tus errores. Busca a Dios de corazón y cuéntale tus problemas, pues El siempre te acompaña y te cuida… lo creas o no… te guste o no… El nunca te abandona…porque te ama.

Dios manda lluvia – Ericsson Alexander

Esfuerzate y se valiente, no temas ni desmayes

6 noviembre 2008

Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca. A propósito, la únicas personas que se desaniman son aquellas que luhan por algo grande. El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos q saben lo que quieren.

“Mira que te mando que te esfuerces  y seas  valiente; no temas ni desmayes. Porque Jehová tu Dios estará contigo  en dondequiera que vayas” Josué 1:7

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

Dios ha prometido estar contigo todos los dias de tu vida.

En el libro de Josue, cuando el pueblo de Israel se preparaba para la conquista de Canaan, y entrar en la tierra prometida, Dios le promete a Josuè que nunca lo desamparará y requiere de él de dos virtudes indispensables, el esfuerzo y la valentía. Dios no ha cambiado hoy y requiere que sus hijos nos mantengamos en pie de lucha frente a las adversidades.

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. La gente que triunfa nunca mira atrás. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es el esfuerzo extra. Los hombres y mujeres de éxito son aquellos que hacen las cosas que la gente ordinaria no desea hacer.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14.

Ser valiente no significa  ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.” Salmos 46:2

No desmayes. Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas: levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31.

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desanimo cortar en dos los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimentan  nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desanimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón.

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