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Entrevista con Dios

7 noviembre 2010

Soñé que tenía una entrevista con Dios…. Cuando llegue al aposento le pregunte si tenia suficiente tiempo, por lo cual me respondió: Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo, Que preguntas quieres hacerme???

- Bueno, respondí una sola: Que es lo que más te sorprende de los humanos:

- Y dijo:

Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños. Que primero pierden la salud para conseguir dinero, y más tarde el dinero para recuperar la salud. Que viven en el pasado o en el futuro, lo que conlleva a que no vivan ni el uno ni el otro. Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido. También quisiera que aprendieran ciertas cosas:

Que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita. Que aprendan que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlaran. Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen. Que aprendan que su felicidad no es cuestión de suerte sino el producto de sus decisiones. Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.

Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos, el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo. Que nunca harán nada tan grande como para que los ame mas, ni nada tan malo para que los menos, Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.

Que aprendan que la distancia mas lejos que pueden estar de Mi, es la distancia de una simple pero honesta oración.

Que perdonar a los demás no es fácil, que no siempre es suficiente ser perdonado por otros y que perdonarte a tí mismo es el primer paso…”

“Gracias por tu tiempo,” le dije. “¿Hay algo más que quieras que aprenda?”

“!!TE AMO HIJO MÍO, SOLAMENTE TE ESTOY ESPERANDO!!”

“No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios, que te esfuerzo;
siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi Justicia…”
Isaías 41:10.

Confianza en Dios

10 octubre 2010

Salmo 143:8 “Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma”.

Durante los últimos años, los cristianos hemos dado poca importancia a los momentos a solas con Dios. Ese precioso tiempo del que nos habla el salmista en el que Dios nos muestra su gran amor y nos señala el camino que debemos seguir.

Esta Escritura nos muestra que hemos de hacer dos cosas fundamentales:

Primero, poner nuestra confianza en Dios para que el nos haga saber de su gran amor. Cada día debemos de tomar tiempo para estar a solas con el Señor y poner nuestra confianza en Él. Ser cristiano es un asunto de decidir confiar en Dios todos y cada uno de los días de nuestra vida. Al hacerlo, Jesús nos hace saber de su gran amor. ¡Nadie nunca nos amará, como el nos ha amado! “Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos”. Juan 15:13.

Lo segundo que nos dice este pasaje, es que debemos de elevar nuestra alma al Señor para que Él nos muestre el camino que debemos seguir.

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos. Salmo 32:8.

Elevar nuestra alma al Señor suena un poco místico. Lo que David está expresando es el deseo de presentar su corazón al Señor para que Él lo transforme y así hacer Su voluntad. Por lo general nos presentamos a Dios para que nos ayude a caminar por el camino que nosotros queremos andar, por las sendas que llevan a satisfacer nuestro corazón.

Pidamos al Señor cada mañana, que nos señale el camino que debemos seguir, porque a Él hemos elevado nuestro corazón.

Realmente no te entiendo..

12 septiembre 2010

“Señor, sabes realmente no te entiendo, no comprendo lo que estoy viviendo y me siento resentido(a) contigo, porque me siento solo(a). Me siento que me defraudaste, porque realmente esperaba tu respuesta a mi necesidad… la verdad estoy aburrido y sin ánimos para seguir..”

La persona que diga que nunca se ha sentido resentido con Dios, no dice la verdad. Nosotros siempre esperamos de Dios; sea para resolver un problema, ganar un examen, sanar de una enfermedad, obtener un nuevo puesto o ascender en el trabajo, ganar un juicio, salir de la necesidad; en fin, un sin número de situaciones normales que todos tenemos..

¿Pero que pasa cuando no sucede lo que esperamos? Cuando no obtenemos lo que hemos pedido, talvez por años. Y lo primero que sentimos es una sensación de frustración y de soledad, acompañada de preguntas tales como ¿Dónde está Dios cuando lo necesito? o ¿Acaso no valgo la pena, para que te intereses por mí?..

Sabes, todos en algún momento nos hemos sentido así. Sentimos que nada valió la pena y que no hay razón para seguir. Pero déjame decirte que aunque no entendamos la razón, por la que no se cumplió nuestro pedido, Él está trabajando y no nos ha dejado solos.

Cuando Jesús murió en la cruz, sus discípulos creyeron que todo había terminado. Que el hombre que anduvo con ellos por más de tres años se había ido, para no regresar.. realmente estaban desorientados y llenos de preguntas sin respuestas.

Al cabo de los tres días, se dieron cuenta que sus sentimientos no siempre dicen la verdad, que Jesús en verdad estaba vivo, vivo para cumplir lo que Él había prometido. Sigue adelante creyendo que Él cumplirá y suplirá tus necesidades, y que nunca estarás solo(a). Quita de tu corazón la frustración y carga tu vida de alegría, alegría que solamente viene de Él… “ Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” Salmo 89:1.

Los Verdaderos Triunfadores

23 agosto 2010

A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce. No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase. A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder. Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón. Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.

Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

El que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene email, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

A veces el triunfador puede ser el carpintero pobre de un lugar ignorado, o una mujer sencilla de pueblo o un niño humilde que nació en un pesebre, porque no había para él lugar en la posada…

“Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias. Haz cosas ordinarias, extraordinariamente bien.”

Una invitación muy especial

4 agosto 2010

Temor Miedo Oracion Confianza en DiosQuizás, cuando éramos niños, nos arrodillábamos junto a nuestra cama y decíamos algunas pequeñas oraciones. Esas oraciones fueron maravillosas y fueron los primeros pasos de fe, pero ¿acaso fue esa la última vez que hablamos con Dios?

La oración no es sólo para los niños. No es un ejercicio para sentirse bien, ni tampoco una cobijita protectora para quienes no pueden cuidarse a sí mismos. La oración es la manera en que le hablamos al Señor; y eso no es cosa de niños.

Dios desea que tengamos una relación real, con significado, compartiendo todos los pensamientos y sentimientos, y aprendiendo a confiar en Él todos los días.

Para tener esta clase de relación, Dios quiere, en primer lugar que oremos de manera humilde y honesta. Necesitamos decirle, que no podemos lograr nada por nosotros mismos y que necesitamos a Jesucristo para hacer lo correcto todos los días. (Romanos 3:23)

Orar es alimentarse, orar es crecer y nutrirse, orar es entablar una relación de amistar con nuestro Padre Celestial.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”
Filipenses 4:6.

Debemos orar todos los días por nosotros mismos y por nuestras peticiones, pero si deseas que te apoyemos, no que hagamos el trabajo por, escribe a oracion@palabrasdevida.org.ve y escribe tus peticiones, porque ¡¡es tiempo de orar!!. (Garantizamos seguridad y confidencialidad en cada una de las cartas recibidas)

Las apariencias engañan

23 julio 2010

Quiero empezar este mensaje haciendo una simple pregunta: ¿Alguna vez Dios a suplido una necesidad inmediata por ti? Sí, me refiero a que te levantas por la mañana y vas al refrigerador y no hay nada para desayunar, o vas directo al trabajo y vez que la aguja del medidor de la gasolina está en cero y no tienes dinero para pasar a una gasolinera, o necesitas ir a tomar el autobús para asistir a una entrevista de trabajo y solo tienes el pasaje de ida y no sabes que va a pasar de regreso?.

Actualmente los cristianos hemos dejado a Dios a un lado y no lo molestamos con esas pequeñas necesidades. Le dejamos solo las imposibles como la cura de una enfermedad terminal, levantar a un muerto de 4 días, la crisis del petróleo, el pago de la hipoteca de nuestra casa; o bien que nos ayude con un juicio. (Por poner algunos ejemplos) Por que creemos que Dios tiene cosas más importantes que hacer, en vez de ayudarnos con suplir las necesidades básicas que diariamente ocupamos.

Erróneamente estamos adquiriendo malos hábitos de fe. Estamos usando herramientas de la vida para reemplazar a Dios y dejamos de lado lo importante e indispensable que es depender 100% en nuestro Dios.

Depender de Dios diariamente no es solo decirlo, es hacerlo. No es decir: yo confío en Dios y en su provisión y lo que se tiene realmente son 3 tarjetas de crédito hasta el límite, porque cada vez que necesitas algo, en vez de pedírselo al Señor lo que hacemos es pagar con la tarjeta.

Creo firmemente que vienen tiempos de decisión. Tiempos en donde Dios tocará los corazones de personas que estén dispuestas a ver su mano como nunca antes. Personas que están cansadas de comprar y tener los límites de sus plásticos al tope y que no puedan pasar de ahí. Personas que están urgidas de que Dios les dé ilimitado uso de su bendición. Se que hay personas que están leyendo esto, y saben que es tiempo de confiar en Dios plenamente y no en sus fuerzas.

¿Quieres salir de donde te encuentras? ¿quieres ver a Dios cubriendo tus necesidades diarias de manera milagrosa? Entonces es momento de tomas decisiones firmes y fuertes y dejar que las apariencias modernas, que engañan.

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