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Una Navidad Inolvidable

24 diciembre 2011

Pero el ángel les dijo: No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. (Lucas 2:10-11) La Navidad es una época de conmemoración del Nacimiento de Nuestra Salvación. Es un tiempo de fiesta y alegría en el que toda la familia levanta su mirada a una nueva esperanza. Es la época en que se deja en las alturas las cargas, tensiones y momentos difíciles del año, para recobrar nuevas aspiraciones, haciendo un alto para experimentar y vivir el nacimiento de Cristo en el pesebre de nuestro corazón. La Navidad es hacer un alto en la rutina y el trabajo, para descubrir el resplandor en nuestros corazones, por la presencia del Salvador, para entregar en Sus manos el fruto recogido en el año y recordar que no depende de nuestro esfuerzo, sino de Su Misericordia y Su Gracia sobre nuestras vidas.

“Y se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!.”

Por esto, la Navidad debe significar paz, descanso, confianza, alegría, fiesta, gratitud. La navidad hace olvidar rencores, diferencias, hace acortar distancias. Cada uno de nosotros debe ser una estrella que guié el camino para que otros se acerquen al Salvador y que su Navidad sea diferente

La presencia de Cristo en nuestros corazones nos impulsa a la unidad, al amor, a compartir la alegría de una nueva esperanza. La fiesta de Navidad se hace más hermosa y vivencial cuando Cristo Jesús ha nacido en el pesebre de nuestros corazones, para salvar, unir, limar asperezas, y hacernos disfrutar de Su Amor y Redención.

“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
Mateo 1:21

¿Qué es la Navidad?

21 diciembre 2011

Por más contradictorio que es la celebración de la Navidad en el mes de diciembre, resulta muy agradable ver a todas las personas compartiendo cenas, regalos y pensando en los demás. Se organizan comunidades para dar regalos a los niños huérfanos y a los indigentes. Se escucha de empresas que donan cierto porcentaje de sus utilidades anuales para comprar juguetes y canastas con uvas y manzanas para darle a sus empleados.

Si bien es muy cierto, los famosos “aires navideños” además de traer felicidad pasajera a algunos, trae dolor y malos recuerdos a otros. Entre manzanas y uvas recordamos que papá o mamá ya no está con nosotros, o extrañamos a aquella persona de amamos y que no está junto a nosotros por alguna razón. Y que de la frustración que produce la larga lista de personas que esperan un presente de nuestra parte, y nuestro dinero solo alcanza ni para la mitad. O si no tenemos trabajo; o no tenemos nada de dinero en nuestros bolsillos por pagar tantas cuentas, por lo que nos sentimos muy mal por eso.

¿Que es la Navidad?, en primer lugar no es pariente de la que conocemos actualmente que se llama “Navicompras“. La Navidad no tiene que ver con regalos, ni compras, ni cargos excesivos a las tarjetas de crédito. No tiene que ver con frustración ni remordimiento por no haber ahorrado en todo el año. Navidad no es comercio.

Navidad es un recordatorio de un nacimiento, el nacimiento de un niño llamado Jesús, que trajo un solo regalo para todos nosotros. Este niño no venía en el trineo de un señor gordo con un traje rojo que toma Coca Cola, sino que viene del cielo y estuvo en el vientre de una preciosa mujer llamada María.

Navidad es Jesús; por eso, no te sientas mal si tienes o no dinero, si estás solo o no, si tienes problemas o no, si los demás te perdonaron tus errores o no. Siéntate a disfrutar la Navidad con Jesús en tu corazón. Eso es suficiente. Él es el todo de nuestra vida. Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Isaías 9:6 

Jesús y las tormentas

10 julio 2011

Los evangelios hablan de dos tormentas en las que Jesús estuvo, una de ellas fue cuando el dormía. Los fuertes vientos soplaban y hacían que la embarcación se balanceara a tal grado que los demás tripulantes se llenaron de temor, al pesar que perderían sus vidas esa noche.

Al ver a Jesús tan tranquilo durmiendo, decidieron despertarlo y hasta hablarle fuerte, indicando que perecían. Al despertar Jesús y ver lo que sucedía, ordeno el tiempo con solo abrir su boca. Los discípulos y todos los que estaban ahí, quedaron boquiabiertos, y hasta se preguntaban ¿quien es este?, que aun las aguas se le sujetan. Evidentemente aun no conocían a Jesús en su poder y gloria.

¿Que aprendemos de esta tormenta? Cuando estés en tus tormentas, fija solamente tu mirada en Jesús. Si sientes que él duerme; guarda la tranquilidad y acompáñale en su descanso. Reconoce que él es Dios. Es como en un avión cuando hay turbulencia, si el capitán no se comunica con la tripulación y los pasajeros, es porque las cosas están bajo control.

La otra tormenta fue, cuando Jesús estaba fuera de la embarcación. Él caminaba hacia ella y sus discípulos creyeron que era un fantasma, hasta que Pedro observo que era Jesús y le pido que quería acercarse a El caminando sobre las aguas.

Cuando Pedro dejó de poner sus ojos en Jesús, fue cuando se sumergió en las aguas. ¿Que aprendemos de esta otra tormenta?, que es diferente a la anterior porque cuando pasemos por alguna tormenta, debemos observar bien, ya que la manifestación de Dios estará ahí. No es un fantasma, es Jesús. Y si ponemos nuestra mirada en la tormenta y quitamos nuestra mirada de Jesús, entonces nos sumergiremos en el mar de las circunstancias.

Él único que nos puede ayudar cuando estemos atravesando por alguna tormenta, es Jesús. Puede que él este a tu lado o este en llegar a tu barca, pero preocúpate por conocerlo a él. Búscale e identifica como esta acompañándote en esos momentos, antes de que te sumerjas en la circunstancias. Recuerda que hay que tener paz en las tormentas.

Dios te Bendiga!!!

Jesús te habla

3 enero 2011

¿Por que te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida? Déjame controlar todas tus cosas e irán tornándose mejores. Cuando te entregues totalmente a mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis planes. No te frustres, no me ores como apresurándome, como si quisieras forzarme a realizar tus planes. En lugar de eso, cierra los ojos de tu alma y con paz dime: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que te pasan. No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu DIOS y actuar libremente en tu vida.

Entrégate a mí con completa confianza y deja tu futuro en mis manos. Dime frecuentemente: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo a tus pensamientos, e intentas resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas: “JESÚS YO CONFIO EN TI”, no seas como el impaciente que le dice al Doctor: “cúreme”, pero le sugiere la “mejor” forma de hacerlo. Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aún cuando tú estás orando; mantente confiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continua diciendo a cada hora: “JESÚS YO CONFIO EN TI”. Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz. Confía en mí, descansa en mí, entrégate a mí.

Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas a mí y de acuerdo a la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime: “JESÚS YO CONFIO EN TI” y verás grandes milagros.

Te lo prometo con todo mi amor.

JESÚS

Llegó la Navidad

23 diciembre 2010

“La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emmanuel”* (que significa “Dios con nosotros”). Mateo 1:23.

Llegó esa época hermosa de comer hallacas o tamales, de dar regalos y, en el mejor de los casos, también de recibirlos. Es este un tiempo para desear y soñar. Algunos se preocupan por los más necesitados. Se levanta la esperanza de un mejor futuro para todos. Hacemos nuestros propósitos de año nuevo y pedimos al Todo Poderoso que llene nuestro futuro de amor, paz y prosperidad.

¿Pero será esto todo lo que como cristianos hemos de aspirar en Navidad? La celebración del nacimiento del Hijo de Dios es un hecho histórico que el calendario se encarga de recordarnos cada día y, para muchos, Navidad es sólo eso: una fecha más en el calendario. El nacimiento de Jesús dividió el tiempo en antes y después de este maravilloso acontecimiento. Sin embargo, para el cristiano, el tiempo se divide en antes y después de haberle conocido y haber descubierto que Jesús no es una fecha en el calendario. Dios nunca ha dejado de estar con nosotros. Así como descendió del Cielo para nacer en un pesebre, habitar entre nosotros, sentir nuestra angustia y nuestro dolor, así permanece en el corazón de cada creyente para enfrentar, junto con nosotros, los retos que la vida nos presenta.

Esto es precisamente lo que Jesús llamó “Vida Abundante”. En Juan 10:10, Él nos dice: “yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”. “El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo”. (Juan 6:33). ¡Cuán diferente puede ser nuestra vida, si tan solo llegáramos a entender que Jesús no nació en diciembre para morir en semana santa! El vino para permanecer con nosotros en este breve peregrinar sobre la tierra y acompañarnos en la eternidad.

Celebremos, demos regalos a nuestros amigos y familiares y recibamos con alegría los regalos que ellos nos traen. No olvidemos a los más necesitados. Hagamos nuestros propósitos para el año que se avecina. Pero no olvides que Jesús está con nosotros y que es eso lo que celebramos en Navidad. El vino para quedarse en nuestro corazón.

Creado para ser amigo de Dios

28 noviembre 2010

El día de hoy voy a contarles algo muy personal y tiene mucho que ver con el título de este mensaje. Todos los años en el mes de diciembre expreso las metas que cada tengo para los 365 días que vendran por delante. Y una de las cosas que deseaba para este año que casi termina, era buscar del Señor Jesús sobre todas la cosas y que Él sería mi prioridad número uno.

Empece muy bien, leyendo su Palabra, orando en todo momento, disfrutando de todas las bendiciones que Él nos ha dado. Pero, de pronto todo cambió, y no me refiero a que dejé de hacer lo que estaba haciendo, sino que empezaron los problemas, y de pronto me encontre en medio del año más duro que he tenido. Situaciones externas y fuera de mi control, que me han hecho sentir desesperación, soledad, angustia, duda y hasta he sentido que la fe se va. Lo que al inicio creí que sería un camino de solo flores y sin huecos, cambió a tiempos peligrosos y de mucha dificultad.

Yo se muy bien, que tanto tú como yo, fuimos creados no solo para ser sus hijos, sino también para ser sus amigos. Que en medio de los momentos más difíciles de la vida y llenos de perplejidad desalentadora, podemos ver como el Señor actúa y podemos entender que nuestra vida tiene propósitos divinos que no solo nos afectan actualmente sino en nuestra eternidad. Dios desarrolla nuestro carácter y nuestra relación íntima con Él, aún en medio de problemas y circunstancias dolorosas e incómodas.

Estoy completamente convencido que podremos salir adelante, cuando veamos nuestra vida como la ve Dios, porque así entenderemos todo lo que pasa a nuestro alrededor y recibiremos ánimo, fuerza, motivación y paz.

Mi querido hermano, si en este momento te encuentras rodeado de problemas, de alguna enfermedad, si el médico dice que solo tienes pocos meses de vida, o eres una madre que perdió a su bebé; si estás sin trabajo, tienes tantas deudas que no puedes dormir, si un hijo salió de casa, o bien, te diste cuenta de una muy mala noticia, y perdiste toda esperanza; quiero que entiendas lo
siguiente:

  1. Debemos ver que los propósitos del Señor para nuestra vida tienen una dimensión eterna y que Él no nos creó para un momento sino para trascender a la eternidad, que nuestros problemas no son el fin y que son temporales.
  2. Que sus planes para nosotros son BUENOS y que tenemos un futuro y una esperanza en Él.
  3. Que Dios nos escogió en Cristo desde la eternidad, desde la fundación del mundo, por lo que no somos una casualidad o un error de nuestros padres. Sino que somos creación de sus manos.
  4. Que diariamente nos está moldeando y modelando para que sus propósitos sean una realidad, y que nunca estaremos solos. Él es quien va delante, atrás, a los lados, por debajo, por encima de nuestra vida en todo momento.
  5. Que todo fue diseñado por Dios y que debemos tener confianza y obediciencia a sus palabras.
  6. Que lo único que sucederá en nosotros, es que su nombre será glorificado por lo que Él hará en cualquier momento.
  7. Que Él logrará sus propósitos eternos en y a través de nosotros.

Sigamos adelante, porque fuimos creados para ser sus hijos y sus amigos. Y que sus propósitos se cumplirán en cualquier momento. Busquemos al Señor Jesús, sobre todas las cosas, porque el tiempo es ahora…

W.Morales

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