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Restauración

2 febrero 2012

Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: –Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario.
Marcos 6:31-32

La renovación y la restauración no son lujos; son cosas esenciales. Tomarse un día libre por semana o recompensarse con unas relajantes y refrescantes vacaciones no es carnal; es espiritual. No hay absolutamente nada envidiable ni de espiritual en un infarto o en una crisis nerviosa, ni un horario repleto es necesariamente señal de una vida productiva.

¿Cómo anda tu vida? Hagamos una breve evaluación. Detente lo suficiente como para repasar y reflexionar. Trata de ser honesto al contestar las siguientes preguntas. Puede ser que duela un poco.

¿Estoy disfrutando de la mayor parte de mis actividades o sólo las estoy soportando? ¿He tomado intencionalmente un tiempo en varias ocasiones este año para poder descansar? ¿Como a la carrera o me tomo el tiempo para saborear y disfrutar la comida? ¿Estoy en buen estado físico? ¿Cómo anda mi sentido del humor? ¿Glorifica mi horario a Dios? o le estoy dando las sobras de mi energía? ¿Estoy peligrosamente cerca del agotamiento?

Difícil, ¿verdad? Este es un buen momento para evaluar? y si hace falta reestructurar un poco nuestra vida. Podemos aprender una lección de la naturaleza. Un periodo de descanso siempre le sigue a la siega; el suelo debe tener un tiempo para renovarse.

¿Estas llevando una carga demasiado grande, demasiado lejos, demasiado rápido?

Si tienes el valor para abandonar esa carrera alocada y hacer algunos cambios necesarios, demostraras sabiduría. Pero debo de advertirte de tres barreras que tendrás que enfrentar de inmediato: En primer lugar, un falso sentimiento de culpa al tener que decirle que no a la gente que solías decirle que si. En segundo lugar, hostilidad y falta de comprensión de parte de los demás. La mayor parte de la gente no comprenderá tus nuevas decisiones ni tu ritmo desacelerado, especialmente las que están en el mismo error que has abandonado. En tercer lugar, harás algunos descubrimientos personales dolorosos. Al no llenar cada momento con otra actividad más, pronto empezarás a verte como realmente eres y no te gustarán algunas de las cosas que observarás, cosas que alguna vez contaminaron tu vida tan ocupada. Pero dentro de poco tiempo superarás esta etapa y estarás en camino a una vida más feliz, más saludable, más libre y más realizada. Además, volverás a poner en perspectiva tu búsqueda del carácter maduro.

Es obvio que todo este asunto del descanso y de la renovación, de tomarse tiempo libre y relajarse puede ser llevado a un extremo ridículo. Estoy consciente de ello. Pero por cada persona que llega a ese extremo de estancamiento hay miles que tienen una batalla mucho más grande con el agotamiento. Ninguno de los dos extremos es correcto ? los dos están fuera de foco.

Mi deseo es que todos estemos en equilibrio. Con la mente sana. Con buena salud.
Dentro de la voluntad de Dios. ¿Lo estás tù?

Bendice a tus hijos

18 enero 2011

Como padres estamos llamados a bendecir a nuestros hijos. Hemos sido puestos para marcar las vidas y destinos de nuestros hijos con una palabra de sanidad, de restauración, de perdón y de gracia. Nuestra tarea va mucho más allá que trabajar, generar ingresos o fregar todo el día. Nuestra tarea principal es bendecir a nuestros hijos. Tal y como hizo Jacob que invirtió tiempo en bendecir a sus hijos. Sobre cada uno de ellos declara palabras proféticas, sobre cada uno suelta una palabra que marcará sus vidas y sus destinos.

Entiende que tu palabra los atraerá o los espantará, tu palabra los edificará o los derrumbará, tu palabra los sanará y liberará o los enfermará y atará a estructuras rígidas y neuróticas. Por lo tanto, invierte tiempo en la presencia de Dios para recibir sus palabras necesarias y poder bendecirlos. A continuación te presentamos algunos pasos que te ayudarán en el camino de instruirlos correctamente:

1. Saca a tus hijos del círculo vicioso de sus problemas.

Un hijo cargado de problemas tiene una visión negativa y fatalista de la vida que lo empuja a enredarse en nuevos problemas. Piensa en negativo, habla en negativo y ve todo mal. Ese hijo necesita que tú le hables palabras de fe. Contágialo con palabras de fe, anímalo a hablar lo que Dios habla y entonces aprenderá a pensar como Dios piensa. La visión de su vida cambiará.

2. Ayúdalos a ver las cosas más claramente.

“No existe mejor manera de cambiar un problema que ayudar a alguien a ver la solución” dijo John Maxwell. Los padres somos generadores de solución, por lo tanto, siéntate con él, no para decirle lo que tiene que hacer, sino para ayudarle a pensar alternativas y nuevas soluciones. Preséntale opciones. Dale una palabra de sabiduría y revelación que le abra los ojos y le ayude a ver claramente lo que aún no ve.

3. Dales un sueño que los movilice.

Miles de adolescentes y jóvenes están esperando que alguien les infunda un sueño nuevo. Tú tienes palabras de Dios. Abre los tesoros escondidos, revela los secretos guardados e imparte palabras que despierten sueños, palabras que siembren nuevos desafíos, palabras que traigan una nueva dirección y abran delante de ellos caminos nuevos. Fuiste puesto para bendecir.

4. Ayúdalos a alcanzar su potencial.

Enfócate en sus posibilidades y aliéntalos a superarse. Desafíalos a romper sus propios límites. Háblales palabras que los sacudan y los saquen de la actitud de pasividad y comodidad. Destaca sus dones y habilidades naturales. Muéstrales lo que hoy son en Cristo y lo que llegarán a ser en Él.

5. Impárteles confianza.

Un adolescente lleno de confianza se siente seguro en lo que tenga que hacer. Sea enfrentar un examen, participar de una competencia deportiva o integrarse a un nuevo grupo de personas. La confianza nos hace sentir seguros y nos anima a enfrentar nuevos desafíos. Lo opuesto también es verdad, sin confianza nos venimos abajo porque la inseguridad nos paraliza. Tú tienes palabras que tienen el poder de alimentar la confianza de tus liderados. “Todo lo puedes en Cristo”. “Eres como un árbol plantado en la presencia de Dios que da fruto y permanece verde”. “Todo lo que hagas prosperará”. “No tengas miedo. Aunque pases por el fuego no te quemarás”. “No traigas a memoria el pasado, Dios está haciendo algo nuevo y pronto lo revelará”.

Impárteles palabras de fe y confianza.

6. Cambia la atmósfera en la que viven.

Las palabras que hablamos tienen el poder de cambiar el ambiente en el que vivimos. Por ejemplo: un ambiente de violencia y agresividad está alimentado y sostenido por palabras violentas y agresivas que hablan los padres y los hijos. Un ambiente depresivo, de tristeza, es mantenido por frases y expresiones depresivas. Aquellos que viven hablando enfermedad y dolor viven sufriendo nuevas enfermedades y dolores. Las palabras tienen el poder de provocar ambientes determinados. Por lo tanto, habla palabras que cambien la atmósfera en la que viven tus liderados.

Si él viene a hablarte de enfermedad y dolor, escúchalo, compréndelo, pero no hables su lenguaje, háblale de sanidad.

Si viene cargado de imposibilidades y frustraciones, háblale de posibilidades y nuevas oportunidades. Dios es el Señor de las nuevas oportunidades.

No estamos negando la realidad de la persona, sino que estamos ayudándola a pensar diferente a lo que su ambiente le dicta. Entiende esto: él o ella te buscan porque están esperando oír de ti algo diferente a lo que oyen todos los días. Necesitan respirar aire nuevo. Cámbiales la atmósfera. Bendícelos con tus palabras. Puedes hacerlo.

Por Edgardo Tosoni

Creado para ser amigo de Dios

28 noviembre 2010

El día de hoy voy a contarles algo muy personal y tiene mucho que ver con el título de este mensaje. Todos los años en el mes de diciembre expreso las metas que cada tengo para los 365 días que vendran por delante. Y una de las cosas que deseaba para este año que casi termina, era buscar del Señor Jesús sobre todas la cosas y que Él sería mi prioridad número uno.

Empece muy bien, leyendo su Palabra, orando en todo momento, disfrutando de todas las bendiciones que Él nos ha dado. Pero, de pronto todo cambió, y no me refiero a que dejé de hacer lo que estaba haciendo, sino que empezaron los problemas, y de pronto me encontre en medio del año más duro que he tenido. Situaciones externas y fuera de mi control, que me han hecho sentir desesperación, soledad, angustia, duda y hasta he sentido que la fe se va. Lo que al inicio creí que sería un camino de solo flores y sin huecos, cambió a tiempos peligrosos y de mucha dificultad.

Yo se muy bien, que tanto tú como yo, fuimos creados no solo para ser sus hijos, sino también para ser sus amigos. Que en medio de los momentos más difíciles de la vida y llenos de perplejidad desalentadora, podemos ver como el Señor actúa y podemos entender que nuestra vida tiene propósitos divinos que no solo nos afectan actualmente sino en nuestra eternidad. Dios desarrolla nuestro carácter y nuestra relación íntima con Él, aún en medio de problemas y circunstancias dolorosas e incómodas.

Estoy completamente convencido que podremos salir adelante, cuando veamos nuestra vida como la ve Dios, porque así entenderemos todo lo que pasa a nuestro alrededor y recibiremos ánimo, fuerza, motivación y paz.

Mi querido hermano, si en este momento te encuentras rodeado de problemas, de alguna enfermedad, si el médico dice que solo tienes pocos meses de vida, o eres una madre que perdió a su bebé; si estás sin trabajo, tienes tantas deudas que no puedes dormir, si un hijo salió de casa, o bien, te diste cuenta de una muy mala noticia, y perdiste toda esperanza; quiero que entiendas lo
siguiente:

  1. Debemos ver que los propósitos del Señor para nuestra vida tienen una dimensión eterna y que Él no nos creó para un momento sino para trascender a la eternidad, que nuestros problemas no son el fin y que son temporales.
  2. Que sus planes para nosotros son BUENOS y que tenemos un futuro y una esperanza en Él.
  3. Que Dios nos escogió en Cristo desde la eternidad, desde la fundación del mundo, por lo que no somos una casualidad o un error de nuestros padres. Sino que somos creación de sus manos.
  4. Que diariamente nos está moldeando y modelando para que sus propósitos sean una realidad, y que nunca estaremos solos. Él es quien va delante, atrás, a los lados, por debajo, por encima de nuestra vida en todo momento.
  5. Que todo fue diseñado por Dios y que debemos tener confianza y obediciencia a sus palabras.
  6. Que lo único que sucederá en nosotros, es que su nombre será glorificado por lo que Él hará en cualquier momento.
  7. Que Él logrará sus propósitos eternos en y a través de nosotros.

Sigamos adelante, porque fuimos creados para ser sus hijos y sus amigos. Y que sus propósitos se cumplirán en cualquier momento. Busquemos al Señor Jesús, sobre todas las cosas, porque el tiempo es ahora…

W.Morales

No me da vergüenza

25 agosto 2010

“No me da vergüenza que sepan que vivo con él, o que soy la amante. Él me da todo lo que necesito y el dinero para ayudar a mi familia para que no pasemos necesidades. A mi mamá no le gusta para nada el asunto porque ella es muy delicada, pero me dice que ya estoy mayorcita para que tome mis decisiones”..

Historias como estas son las que escuchamos todos los días. Personas que le disfrutan la vida fácil, sin esfuerzo, sin compromiso. Personas que esperan que otras las mantengan a cambio del mínimo esfuerzo o de ninguno. Personas que están esperando que otras hagan lo que ellas tienen que hacer.

Actitudes como esas también las llevamos delante del Dios. Esperamos que Él nos resuelva todos nuestros problemas, que nos mantenga y nos haga nuestro trabajo sin que nosotros hagamos nada. No estudiamos para los exámenes, no nos preparamos para la vida, no buscamos trabajo, sino que solamente esperamos que Él nos de y haga todo, como por arte de magia….

Ser un simple amante es aquel que nunca será parte de una familia, que nunca será respetado ni aceptado y que lo único que busca es satisfacer un interés. Dios nunca tendrá amantes, solo hijos; y como hijos obligaciones delante de Él.

¿Quieres que Dios te ayude con tus cosas? ¿Quieres ver Su mano en todo lo que haces? Entonces trabaja duro, esfuérzate, estudia, prepárate para ser un profesional de excelencia y sobre todo, antes de hacer algo consúltaselo a Él… dejemos de ser amantes y seamos sus hijos…

Los Verdaderos Triunfadores

23 agosto 2010

A veces los triunfadores no son aquellos a los que todo el mundo aplaude y reconoce. No son los que construyeron grandes obras, dejaron constancia de su liderazgo o viajaron, en primera clase. A veces los triunfadores no son los administradores geniales, ni los visionarios del futuro o los grandes emprendedores. Por ello, tal vez no los reconoceríamos en medio de tanto pensador, filósofo o tecnólogo, que supuestamente conducen a este mundo por la senda del progreso.

A veces el triunfador no es el negociador internacional, o el hacedor de empresas de clase mundial o el deslumbrante estadista que asiste a reuniones cumbre. No es el que se afana por exportar mucho, sino el que todavía se importa a sí mismo. Porque el triunfador puede ser también el que calladamente lucha por la justicia, aunque no sea un gran orador o un brillante diplomático.

El triunfador puede ser igualmente el que venció la ambición desmedida y no fue seducido por la vanidad o el poder. Es triunfador el que no obstante que no viajó mucho al extranjero, con frecuencia hizo travesías hacia el interior de sí mismo para dimensionar las posibilidades de su corazón. Es el que quizás nunca alzó soberbio su mano en el podium de los vencedores, pero triunfó calladamente en su familia y con sus amigos y los cercanos a su alma.

Es, quizá, el que nunca apareció en las páginas de los periódicos, pero sí en el diario de Dios; el que no recibió reconocimientos, pero siempre obtuvo el de los suyos; el que nunca escribió libros, pero sí cartas de amor a sus hijos y el que pensó en redimir a su país a través de la asfixiante aventura de su trabajo común y rutinario y aquel que prefirió la sombra, porque, finalmente, es tan importante como la luz.

A veces el triunfador no es el que tiene una esplendorosa oficina, ni una secretaria ejecutiva, ni posee tres maestrías; no hace planeación estratégica ni elabora reportes o evalúa proyectos, pero su vida tiene un sentido, hace planes con su familia, tiene tiempo para sus hijos y encuentra fascinante disfrutar de la hermosa danza de la vida.

A veces el triunfador no es el pasa a la historia, sino el que hace posible la historia; el que encuentra gratificante convencer y no sólo vencer y el que de una manera apacible y decidida lucha por hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

El que sabe que aunque sólo vivirá una vez, si lo hace con maestría, con una vez le bastará.

A veces el triunfador no tiene que ser el que construyó grandes andamiajes y estructuras administrativas, pero supo cómo construir un hogar; no es el que tiene un celular, pero platica con sus hijos, no tiene email, pero conoce y saluda a sus vecinos, no ha ido al espacio exterior, pero es capaz de ir hacia su espacio interior y sin haber realizado grandes obras arquitectónicas, supo construirse a sí mismo y fue, como dice el poeta, el cómplice de su propio destino.

A veces el triunfador suele ser Teresa de Calcuta, o Francisco de Asís o Nelson Mandela, o tal vez la enfermera callada, el obrero sencillo y el campesino olvidado, porque como personas triunfaron sobre la apatía o el desencanto y con su esfuerzo cotidiano establecieron la diferencia.

A veces el triunfador puede ser el carpintero pobre de un lugar ignorado, o una mujer sencilla de pueblo o un niño humilde que nació en un pesebre, porque no había para él lugar en la posada…

“Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias. Haz cosas ordinarias, extraordinariamente bien.”

Sigue adelante…

12 abril 2010

Cuando Dios deposita en tu corazon el deseo de lograr una meta especifica, puedes estar confiado en El te dará las fuerzas y la habilidad para alcanzarla. Cada persona tiene sus propios obstaculos que debe vencer.  Todos enfrentamos retos y dificultades en el camino hacia el exito. La diferencia entre aquellos que lo logran y los que fracasan es sencillamente, la persistencia. La vida, no es una senda llana y nivelada, sino una serie de montanas y valles.

Pasamos momentos en la cima de la montana  cuando todo parece claro y perfecto. Pero tambien hay periodos cuando sentimos que divagamos en una oscura caverna, palpando a tientas a lo largo del sendero! y confiando en Dios para dar cada paso de fe. Un corredor recibe un segundo aire, luego de esforzarce por continuar al sentir que ya no puede mas. Al elegir proseguir en fe, sin importar como nos sentimos o lo que esta sucediendo a nuestro alrededor, experimentamos el gozo del Espiritu de Dios que nos levanta e impulsa.

Toma un momento y decide en tu corazon ser persistente en tu fe. Fe en que Dios te va a guiar, que te levantara cuando hayas caido, que te fortalecera para que puedas continuar, y que a su tiempo te dara la victoria. SIGUE ADELANTE!!

“Dios es el que cine de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis pies
como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas.” 2 Samuel 22:33-34.

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