Protégeme como a la niña de tus ojos, Salmo 17
1Oye, oh SEÑOR, una causa justa; atiende a mi clamor;
presta oído a mi oración, que no es de labios engañosos.
2Que mi vindicación venga de tu presencia;
que tus ojos vean con rectitud.
3Tú has probado mi corazón,
me has visitado de noche;
me has puesto a prueba y nada hallaste;
he resuelto que mi boca no peque.
4En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios
yo me he guardado de las sendas de los violentos.
5Mis pasos se han mantenido firmes en tus senderos.
No han resbalado mis pies.
6Yo te he invocado, oh Dios, porque tú me responderás;
inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
7Muestra maravillosamente tu misericordia,
tú que salvas a los que se refugian a tu diestra
de los que se levantan contra ellos.
8Guárdame como a la niña de tus ojos;
escóndeme a la sombra de tus alas
9de los impíos que me despojan,
de mis enemigos mortales que me rodean.
10Han cerrado su insensible corazón ;
hablan arrogantemente con su boca.
11Ahora nos han cercado en nuestros pasos;
fijan sus ojos para echarnos por tierra,
12como león que ansía despedazar,
como leoncillo que acecha en los escondrijos.
13Levántate, SEÑOR, sal a su encuentro, derríbalo;
con tu espada libra mi alma del impío,
14de los hombres, con tu mano, oh SEÑOR,
de los hombres del mundo, cuya porción está en esta vida,
y cuyo vientre llenas de tu tesoro;
se llenan de hijos,
y dejan lo que les sobra a sus pequeños.
15En cuanto a mí, en justicia contemplaré tu rostro;
al despertar, me saciaré cuando contemple tu imagen.

Hay momentos en nuestra vida que parece que nuestro aliento se acaba. Parece que las fuerzas se han ido y estamos listos para morir. Sentimientos de fracaso y de autocompasión llenan nuestra mente y pensamos en respuestas y salidas fáciles que acabarían con nuestra vida.
Cansado(a) de lo mismo?, cansado(a) del camino y de los problemas?, cansado(a) de sentir temor y ansiedad?, cansado(a) de tratar de agradar a los demás?. Cansado(a) de luchar, esforzarse y dar lo mejor de ti y no ver los frutos?

Vivimos días de espejismos, que han llevado a muerte a muchas personas, porque parece que es, pero no es. He visto como muchos hogares se están desintegrando a causa de una “canita al aire” o un pequeño descuido de alguno de los esposos. He leído en los periódicos de como muchas personas, cansadas de lo mismo decidieron tomar un arma y acabar con la vida de sus seres queridos. He visto como miles y miles de personas ya no sienten la necesidad de cambiar y poner su vida en orden delante de Dios. Y de cómo, los que una vez estuvieron llenos, ahora están secos y se han apartado del camino.
Muchas veces a lo largo de la vida hemos creído que ¿Si mis circunstancias fueran diferentes?… Yo sería diferente!, por tal motivo hemos vivido resentidos, heridos, cargados ya que consideramos que las circuntancias no nos favorecen. De igual manera hemos optado por sentirnos victimas de las circunstancias y le hemos achacado a ellas las responsabilidades de nuestras acciones.