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Enseñame Señor

10 noviembre 2011

Nosotros a lo largo de nuestra vida estamos buscando dirección y preguntándonos si las decisiones que tomamos son las correctas. David oraba de esta manera al Señor para que le enseñara y poder conducirse con fidelidad:

Enséñame, Jehová, tu camino, y caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. Salmo 86:11

La infidelidad o caminar en la mentira es una muestra de un carácter pobre. El mundo nos ha enseñado a formar nuestro carácter a partir de nuestras emociones y no a partir del conocimiento de Dios a través de su Palabra. Las emociones cambian, son temporales, pero la Palabra de Dios sabemos que permanece inalterable.

Las emociones son importantes y nos permiten disfrutar de nuestra relación con Dios y los demás. Pero no son un fundamento sólido para conducirnos con fidelidad a Dios, y a las personas con quien nos relacionamos. De ahí que David escribe:

Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día. Salmo 1:1-2

Solamente podemos caminar en la verdad de Dios y llevar una vida recta, fiel y prospera si llegamos a entender correctamente la voluntad de Dios por medio de su palabra y el propósito de Dios en nuestras vidas. Solo de esa manera (caminando en su verdad y siguiendo su voluntad) podremos ver cumplidas en nuestra vida sus promesas.

También tenemos que ser personas integras de corazón, firmes, que temamos SU nombre. Ser personas de una sola cara, transparentes, que sin importar las circunstancias o el lugar que nos rodean, debemos conducirnos siempre de la misma manera. Haciendo todo para agradar a Dios y no a los hombres.

La instrucción, y la integridad de corazón que Dios nos da nos llevan a la fidelidad y al temor de Dios. Esto es carácter cristiano. Como decía D. L. Moody: Carácter es lo que eres en la oscuridad. Cuando nadie te está viendo. El comediante Will Rogers lo pone de esta otra manera: Integridad es vivir de manera que no te importe venderle tu Lora al chismoso del pueblo.

Dios te bendiga…

Enfrente de un espejo

28 julio 2011

Todos los días nos vemos al espejo, sea para peinarnos, afeitamos (en el caso de los hombres), mientras nos lavamos los dientes o bien, en el caso de las damas para maquillarse.

Todos conocemos un espejo, es un objeto que refleja lo que hay del otro lado, pero ¿existirán otros tipos de espejos?  Si, esos espejos que todos tenemos como nuestros padres, hermanos, amigos, familiares, jefes o bien, alguien de la farándula. Para que no quede duda de lo que quiero decirles, es de esos espejos que proyectan lo que nos gustaría ser algún día.

Pero que pasa cuando tenemos espejos que proyectan algo que es una irrealidad, como el caso de una persona que viste súper bien, conduce un carro de lujo ultimo modelo, tiene una casa muy cara, ocupa un cargo en alguna gerencia de la empresa, come en los mejores restaurantes junto a gente importante y cada palabra que dice está muy bien medida? a simple vista uno dice: ese quiero ser yo, ser como esta persona tan exitosa en la vida. Y al cabo de unos años, nos damos cuenta que todo lo debía o que ahora está en la cárcel, porque era un estafador o un vendedor de drogas. Y nuestro espejo, la razón de nuestro esfuerzo, nuestra inspiración por quien trabajamos diariamente, se viene al suelo.

Tener espejos en la vida es muy útil, no solo los bonitos y desafiantes, sino también los que a uno le da pena ajena, tristeza y dolor. El éxito o el fracaso nunca se deben medir en lo material, porque hay que gente que tiene mucho dinero y cosas materiales y son unos grandes fracasados, o bien, gente que no tienen muchas cosas, pero son personas que son exitosas y duermen tranquilamente por las noches. El éxito no es dinero.

Los espejos son solo para mirar. No he visto nunca que lo que se proyecta en un espejo me diga como debo vivir o quien soy yo. Yo tengo mi propia identidad, mi propio valor, yo soy una persona completa llena de virtudes y claro defectos, soy una persona en constante crecimiento y aprendizaje; por eso, nunca dejes que los espejos manejen tu vida, ya que son solo espejos y nada mas?

Lee el Salmo 139 completo, para que entiendas quien eres realmente delante de Dios.

“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere:

Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. !Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! !Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.”

Así, se adquiriere Sabiduría

15 abril 2011

En las pruebas y los problemas, el valor real que obtenemos es la sabiduría.

Sabiduría para actuar correctamente, tomando en cuenta cada aspecto que hemos aprendido en medio de las situaciones adversas. Las pruebas y problemas nos dan la oportunidad de ver el poder del Dios durante los tiempos difíciles por medio de milagros que solo provienen de Él.

Si entendemos que las situaciones difíciles son para demostrarnos que no podemos vivir separados de Él, podremos vivir una vida cristiana de éxito.

Ahora bien, ¿cómo entender correctamente las pruebas y los problemas y actuar con sabiduría? Aquí te damos diez formas correctas para actuar:

  1. Estar convencido de que Dios está en control del tiempo y la intensidad de nuestras pruebas.
  2. Darnos cuenta de que Dios tiene un propósito específico en cada prueba.
  3. Entender que cada prueba está diseñada para llenar una necesidad específica que Dios ve en nuestras vidas.
  4. Aceptar que cada prueba va a tener como resultado nuestro propio bien, si respondemos con fe.
  5. Descubrir cómo cada prueba puede fortalecer nuestra fe en el Señor para todo.
  6. Regocijarnos en que cada prueba es una oportunidad para que Dios demuestre Su poder para sostenernos.
  7. Someternos al desarrollo de un carácter semejante al de Cristo que viene como resultado de nuestras pruebas.
  8. Sacar provecho de la utilidad que tienen nuestras pruebas para medir nuestro crecimiento Espiritual.
  9. Debemos estar convencidos de que Dios nos acompaña a través de cada paso de la prueba (Hebreos 13:5) y
  10. Debemos tener fe en que por el Señor, no tan solo sobreviviremos a las adversidades, sino que saldremos con la victoria en nuestras manos.

Realmente hay esperanza?

29 marzo 2011

“Hace varios años un submarino se hundió con toda su tripulación a la altura de la costa atlántica de América del Norte. Cuando por fin la nave fue encontrada, se enviaron buzos para evaluar los daños y la posibilidad de rescatar los restos del naufragio. Cuando los buceadores se acercaron al casco de la nave, fueron sorprendidos por un golpeteo en código Morse. Era evidente que alguien estaba vivo en el interior del submarino. El mensaje era una pregunta desesperada contra las paredes de la tumba acuática: “¿Hay esperanza? ¿Hay esperanza?”

Usted y yo nos hacemos la misma pregunta cuando debemos enfrentar un problema particular o cuando una tragedia nos toca de cerca. Después de todo, ¿quién está totalmente libre del inmenso dolor de perder a un ser querido, de la frustración del desempleo, de la angustia de un hogar destrozado o de otros cientos de dificultades? Nos sentimos atrapados y sumergidos por el peso de las circunstancias y preguntamos: “¿Hay esperanza? ¿Hay realmente esperanza para solucionar este problema?” A menudo en tales ocasiones recordamos las palabras de Romanos 8:28, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Debemos notar que Pablo no dijo: “Comprendemos cómo todas las cosas ayudan a bien,” sino que dijo: “sabemos que ayudan a bien.” Esta promesa es un ancla segura cuando las tormentas de la vida golpean sin piedad contra nosotros.

El apóstol Pablo había reclamado esta promesa muchas veces, aun antes de haber escrito su famosa carta a los Romanos. El sabía lo que era sufrir penurias, persecución, indiferencia, traición, soledad, enfermedades, pedradas, palabras de Filipenses 4:6-7, No se afanen por nada; mas bien oren por todo.

Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas. Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es tan extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entender. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo”.

Cuando las tormentas de la vida parecen abrumadoras, Dios desea que experimentemos su perfecta paz. “Pero tú Señor, eres mi escudo protector, eres mi gloria, eres quien me reanima.” Salmo 3:3.

Qué privilegiados somos!!

27 marzo 2011

¿Pensó usted hoy, cuando se sentó frente a esa taza de café para desayunar, lo privilegiado que es?

¿Se sintió consentido por Dios cuando despertó entre cobijas calientes, después de haber disfrutado de un sueño bien reparador? ¿Cuándo fue a su closet, para buscar qué ponerse y le costó decidir entre toda aquella ropa, se sintió bendecido en abundancia? ¿Al salir de su casa, y tomar la manilla de la puerta para abrirla, recordó que tiene un techo donde resguardarse y lo agradeció? ¿Ahora que está leyendo esto, se dio cuenta que pudo ir a estudiar, aprendió a leer, y con eso hizo armas para vivir su vida con comodidad?

Sabes algo?, somos tan, pero tan privilegiados, hemos sido tan, pero tan bendecidos, y Dios nos ha dado tanto; tanto, qué muchas veces nos acostumbramos a eso, lo vemos como natural, creemos que todos viven como nosotros, que así es la vida, y perdemos esa linda y noble capacidad de agradecer.

No solo no nos falta comida en la mesa, si no que podemos escoger qué comer y hacer varios tiempos de comida. No solo tenemos ropa para abrigarnos, si no que tenemos la posibilidad de escoger entre muchas opciones. No solo tenemos una cama donde dormir, si no que tenemos una casa con varias habitaciones. No solo tenemos una forma de ganarnos la vida, si no que nuestros ingresos nos alcanzan para más que satisfacer nuestra necesidades básicas de subsistencia. Seguramente no solo aprendimos a leer y escribir sino que pudimos sacar un título o aprender un oficio que nos facultan para trabajar en lo que nos hace sentirnos bien.

Y todo eso nos separa de millones y millones de personas en el mundo que viven en extrema necesidad. Usted sabe quiénes son esas personas, que nos aparecen en el camino a cada momento. Nos piden en los semáforos, las vemos durmiendo cobijadas bajo un cartón, o cuidando carros en cada esquina. Vemos sus ranchos cuando pasamos por un barrio marginal y observamos sus caritas sucias cuando nos ofrecen vendernos mentas. Sabe que una excelente forma de agradecerle al Señor por los enormes privilegios que tenemos es compartiendo estos con esos que no tienen nada. Además, lejos de ser esta una opción para los cristianos es una obligación.

Sobre esto Jesús habló muy claro en Mateo 25:42-44 “porque tuve hambre, y no me dieron nada de comer, tuve sed, y no me dieron nada de beber; fui forastero , y no me dieron alojamiento; necesité ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron”. Ellos también le contestaron: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, o necesitado de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos” El les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí”.

Seamos conscientes de nuestro privilegios, agradezcámosle a Dios por su gran bondad y compartamos de lo nuestro con nuestros hermanos “más pequeños”. Así nuestro corazón experimentará la inmensa dicha de dar, y estaremos agradando a Dios.

Unas mujeres, nada comunes!

8 marzo 2011

Hoy que se celebra el Dia Internacional de la Mujer, recordemos la historia de dos grandes mujeres: Ester y María

Ester una joven campesina huérfana judía que se convierte en princesa luchando contra la cultura y buscando el corazón del rey más que de las riquezas del reino. Cuenta la historia de Ester, que llegó a ser reina de Persia y en un momento en que sus hermanos estuvieron a punto de ser aniquilados, los salvó jugándose la vida y liberando así a su pueblo del malvado Amán, primer ministro del rey.

 

“El Ángel le dijo: María no tengas miedo, pues tu gozas del favor de Dios, ahora vas a quedar en cinta: tendrás un hijo, y le pongas por nombre Jesús”. Lucas 1:30-31

Imaginémonos a una jovencita virgen, a punto de casarse y de repente se le aparece un ángel y le dice que por el poder del Espíritu Santo va quedar embarazada. Póngase en el lugar de ella, ¿que hubiéramos hecho? renegar, nos hacemos los locos, nos enojamos con Dios, lo postergamos, le pedimos al Señor hacerlo a nuestro modo. Creo que por más que María le hubiera pedido a Dios que el embarazo fuera después de casada para evitarse los comentarios, al final fue a la manera en que Dios quería hacerlo..

María, la madre de Jesús en la tierra, debe ser un ejemplo para todos. Debemos hacer lo que ella hizo, no tener temor y ser obedientes a lo que Dios nos diga, aunque muchas veces no sea comprendido por la gente, por nuestros amigos, inclusive que seamos juzgados, criticados, aislados y nos de vergüenza.

Los ejemplos de María y Ester son relatos de valentía y confianza en Dios. En estos tiempos de escasez de valores y modelos, la gente toma decisiones aventuradas y riesgosas.  “Solo hagamos lo que ellas hicieron…. y recordemos que sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:5-7.

Y así como Esther y María, nuestro Dios levante esa clase de mujeres en este tiempo.-

Bendiciones.

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